Esto pasó hace mucho tiempo. Conocí a Federico en el cumpleaños de mi mamá cuando yo tenía 10 años y él 13, dado que era el hermano del ex novio de mi tía. Fue eso que llaman “amor a primera vista”. Hablamos, cantamos una canción y nos pasamos número de celular. Era todo muy inocente porque éramos nenes, pero esa noche me despidió con un beso en la boca, el primero digamos.

Desde ahí comenzamos a hablar diariamente. Nunca supe por qué razón a su madre y a sus 5 hermanas no le caía bien nuestra “relación”. El único que me aceptaba era el novio de mi tía, o sea, su hermano mayor. Por esa razón decidí alejarme, consideraba que era muy chica como para meterme en problemas y sufrir por ese tipo de cosas.

Pasaron los años y esporádicamente Federico me enviaba mensajes, pero yo seguía con la idea de mantenernos alejados así que lo ignoraba.

Cuando cumplí 15 volvió a mandarme un mensaje, pero esta vez respondí como amiga. Hablamos un rato hasta que se enteró que yo estaba saliendo con alguien y se enojó. Realmente me trató mal hasta que le dije que ya no iba a hablarle, allí se calmó y me pidió disculpas. Esto sucedió en diciembre, para enero ya no salía con nadie y Federico aprovechó la situación. Acepté salir con él porque nunca dejó de gustarme y comenzamos a vernos a escondidas porque mi papá no quería que lo vea y su familia tampoco.

Así fueron pasando los meses hasta que decidí contárselo a mi papá. Él lo tomó bien, comprendió que estaba medianamente grande para decidir y me dijo que prefería saber con quién andaba. La familia de Federico terminó aceptándolo también.

Luego de tres meses de relación todo cambió. Se ponía celoso por cualquier cosa, no quería que me acercara a mis compañeros de curso, me revisaba el celular y se enojaba con facilidad. Yo era celosa pero tenía mis motivos, siempre aparecía alguna ex diciendo que estaba embarazada o cosas así.

En nuestro aniversario dijo que no iba a venir a verme, le pregunte por qué y me dijo que se iba a ver a La Renga. Afirmó también que no le importaba si nos veíamos o no porque sólo quería ver a la banda. Desapareció todo el sábado. Yo me fui a dormir a lo de una amiga y al despertarme al día siguiente tenía miles de mensajes pidiéndome disculpas y diciendo que me amaba. Cuando le dije que no estaba en mi casa se enojó porque, según él, yo debía quedarme siempre ahí. Al rato llegó y salimos para hablar, pero todo terminó en una pelea porque yo quería irme y él no me dejaba. Me empujó y me sostuvo muy fuerte del brazo, luego me pidió perdón y la relación continuó como si nada.

Siempre las discusiones eran así, Federico se enojaba por cosas de las cuales yo no tenía la culpa, me maltrataba, me empujaba y luego se disculpaba. Cuando aparecía borracho, me decía que yo era una puta porque había estado con otros hombres cuando decidí alejarme de él en aquel entonces.

Un día me pidió ver el video de mis 15. Estábamos tranquilos viéndolo cuando apareció en escena el chico con el que salía antes de formalizar con él. En ese instante, se fue de casa y se emborrachó. Al día siguiente me culpó a mí por su borrachera, alegando que yo era una puta.

Cuando sus padres se fueron a vivir a Corrientes, lo dejaron solo y sin un peso. Todo porque él quería quedarse conmigo. Yo me levantaba a las 5 am para despertarlo porque si no, no iba a trabajar. Le daba plata de donde no tenía, le llevaba comida, faltaba al colegio, básicamente hacía por él todo lo que estaba a mi alcance. Pero a Federico no le alcanzaba y me seguía maltratando. Hasta le di un celular viejo para poder comunicarnos. Lo formateé porque sabía que había fotos con un ex novio, así que me quedé tranquila de que se había borrado todo. Jamás voy a saber cómo hizo para que esas fotos aparecieran de nuevo, pero allí estaban. Me dijo de todo “puta regalada, basura”, entre otras cosa todavía más horribles.

Después de ese día, nos vimos una vez más porque sus padres me enviaron un mensaje para decirme que una chica lo estaba esperando en Corrientes y que, en realidad, Federico salía con ella. Cuando nos vimos terminé la relación. Me rogó, pero de nada funcionó. Cuando di la vuelta para irme, me agarró de los pelos y comenzó a ahorcarme.  Dijo que no iba permitir que lo dejase porque me amaba. Cuando pude soltarme lo mordí en el pecho, a lo que respondió tomándome del pelo nuevamente. Por último, amenazó con matarse.

El acoso continuó por bastante tiempo hasta que desapareció. Hace un tiempo me enteré que fue papá y me escribió para decirme que me amaba a mí y no a su mujer.

Después de un tiempo sentí que era momento de perdonar, tanto a mí misma como a él. Deje que durante días me hable y me cuente sus problemas matrimoniales, lo aconsejé y hasta parecía que había cambiado.

Una madrugada me vio conectada a Facebook y me habló para preguntarme si quería ver unos videos porno. Le dije que me parecía desubicado, a lo que respondió que sabía que mi novio se había ido y que pensó que podría ver esos videos con él. Le dije que no me hable nunca más y lo borré.

Hoy por hoy soy feliz, me cuesta, me da miedo, pero gracias a Dios tengo una pareja maravillosa que me ayuda muchísimo.

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