Terminaba el año y estando en tercero de secundaria básica nos dividiríamos para elegir orientación. En ese entonces tenía algunos problemas con mi curso, pero amaba a mis amigos, siempre creí que eran los mejores y pensaba que no los cambiaría por nada.

Se nos ocurrió hacer una fiesta para despedir el año y celebrar, e incluso rememorar momentos y aceptar que todos nos dividiríamos en tres orientaciones y cursos distintos, en casos también algunos se iban del colegio. Decidimos hacerla en mi casa ya que era la más grande.

El 29 de noviembre de 2014 todos mis amigos y amigas cruzaban las puertas de mi casa muy contentos, dispuestos a celebrar y gritar todos juntos. La noche empezó más que bien, a mí me encanta cocinar así que hice pizzas para todos. Teníamos una lista extensa de bebidas por así decirlo: fernet, vodka, licores, gancia, etc.

Para la 1 am yo estaba borracha, de todas formas, todo estaba tranquilo. Cantábamos rock nacional entre todos mientras tomábamos y nadie tuvo iniciativas extrañas, cosa que me sorprendía ya que éramos dos mujeres y catorce hombres. Aproximadamente unas dos horas más tarde, me quedé dormida, así que mis ”amigos” fueron a buscar un colchón y lo pusieron en el comedor. Me recosté ahí con toda tranquilidad, estaba despierta pero muy mareada. Mi mejor amiga, María, dijo que vendría a verme seguido para ver que me sienta bien, entonces me relajé.

En eso siento que alguien se acuesta al lado mío, cuando me fijé quien era me quedé más tranquila porque era mi mejor amigo. Noté que pronto se durmió, así que me acomodé la frazada y me quedé acostada para así dormir un rato. En un momento, sentí una mano que entraba por mi short y me corría la bombacha. Me asusté y me quedé paralizada, no podía moverme. Pronto, esa mano comenzó a jugar, apretándome las piernas, y luego intentando meter un dedo en mi ano. Recién ahí pude mover las piernas y con ese leve movimiento, lo ”asusté”.

Después de eso me sentí tan mal que sólo podía contener las lágrimas. Abrí los ojos a raíz del grito de María, quien vio como mi ”mejor amigo” se ponía un preservativo con toda intención de aprovecharse de mí.

Me fui muy asustada mientras ella hablaba con él en el comedor. Al salir me senté en una silla y cerré los ojos porque continuaba sintiéndome muy mal, al abrirlos tenía a dos de mis ”amigos” mirándome los pechos y tocándolos lentamente. Me levanté y me fui adentro, ya no sabía a donde ir. Sentía que mi propia casa no era segura.

Al rato vinieron los tres a pedirme perdón y utilizaron como escusa su ebriedad, yo los perdone y la fiesta terminó ahí.

Cuando me desperté al otro día pensé que había sido todo un sueño así que lo ignoré, pero cuando empecé a limpiar encontré en ese colchón el envoltorio de un preservativo, así que hablé con mi amigo y lo insulté mientras el repetía una y otra vez: “Hago muchas estupideces cuando estoy en pedo”. Lo seguí encasillando como mi mejor amigo por meses, incluso le di una vela en mis 15.

Nunca le conté esto a nadie hasta hace unos meses que me puse de novia con Esteban, encontré en él un refugio muy grande. Pero lo único que tuvo para decirme fue que le doy asco y que no podía creer que me valore tan poco.

Estaban y yo no nos hablamos hace 5 meses, me costó mucho cortar nuestra relación. Todos los días lo veo en la parada del colectivo y me siento mal.

Desde aquel suceso no logro tener amigos e incluso renuncie a todos los que estaban en la fiesta. Actualmente no me llevo con nadie de mi curso y me cuesta adaptarme en multitudes. Me volví más insegura y sólo vivo con miedo a que mi novio me deje por alguien mejor. No me volví a sentir completa nunca y me pone triste pensar en la amistad.

(Visited 1.478 times, 1 visits today)