Nunca me gustó que mis papás se hayan separado, parecían tan felices juntos, y yo era feliz al verlos así, pero a veces no todo es como parece.

Cuando yo tenía 7 años mi mamá incluyó a un nuevo hombre en nuestras vidas, no sé por qué, pero su mirada no me gustaba. Tampoco quería que me cargara y mucho menos que mi mamá me dejara sola con él. El problema era que, al cargarme, bajaba su mano hasta mis nalgas sin que mi mamá se diera cuenta. O bien me decía cosas sucias al oído cuando ella no estaba. Al ser tan pequeña, estaba aterrada y no entendía qué pasaba, ni por qué ese tipo actuaba de esa manera conmigo. Según lo que yo había visto y leído, así no debía ser un trato de un adulto a un niño. Me sentía sucia y ultrajada.

Una vez, ya con 8 años, mi mamá me mandó a buscar algo en la cocina. Bajé sola, ese tipo y mi mamá se quedaron en el primer piso. Cuando iba a subir de nuevo el hombre venía bajando y me hizo volver, me llevó a un lugar más oscuro y manoseó mis partes íntimas. Yo no sabía qué hacer, no podía hablar y respiraba con dificultad. No entendía que estaba pasando, sólo cuando él se detuvo un momento corrí hacia mi mamá sin decir nada, ella notó que estaba asustada, pero yo sabía que ella estaba enferma y que podría darle un infarto, o algo así, si yo le contaba.

Los años transcurrieron igual, me manoseaba de vez en cuando y continuaba observándome con la misma mirada repulsiva que odié desde el primer momento, y que sigo odiando

Hoy llevan 12 años juntos, mi mamá ha estado muy enferma todos estos años y siento que son él y su energía oscura lo que la tienen así. Yo simplemente no quise complicarle más la vida y, en el transcurso de los años, aprendí a defenderme, sabiendo escapar o no quedándome a solas con él. Pero yo sé que algo dentro de mí se rompió desde niña, ni siquiera puedo estar con alguien más sin recordar a ese tipo. Nunca me violó, pero sí se aprovechó de mí, y destrozó mi inocencia desde muy pequeña…

Sé que es muy cobarde de mi parte no haber hablado, pero es que recién cuando crecí, entendí lo que me pasó y aún me preocupa no afectar a mi mamá.

Hoy en día, con 19 años, vivo en otra ciudad lejos de ambos. Según lo que mi mamá me contó, piensa dejarlo y yo espero que sea así.

Lástima que lo que dejó en mí no se irá nunca.

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