Lo conocí hace ya más de 5 años, cuando yo tenía 17 y él 20, por medio de una chica que vivía cerca de mi casa.

Al principio no le di importancia alguna, creí que sólo era uno más de esos chicos que conocía los fines de semana en el baile. Pero hubo algo que llamó enérgicamente mi atención. Rápidamente comenzamos a hablar por Facebook, luego por celular y así, estar con él, se volvió algo de todo el tiempo, o de al menos el tiempo que él tenía para darme, dado que siempre estaba trabajando.

A medida que la relación se fue tornando más seria, ya sentía que estar con él era un error.

Como las cosas en mi casa no iban muy bien, solía refugiarme en la suya. Además, sabía que mi familia no iba a permitir que me vaya a menos que esté con alguien estable económicamente y con un trabajo. Así comencé a faltar al colegio cada vez más para quedarme con él, todo era perfecto.

Me mudé cuando quedé embarazada, a la misma casa que toda su familia, la cual era demasiado grande.

Al principio salíamos a todos lados, paseábamos mucho. Él me trataba muy bien y me daba todo lo que quería, y más. En cuanto a mi embarazo, sólo duró un mes, dado que lo perdí. Aquello me apagó mucho, pero él nunca demostró dolor alguno por la pérdida de nuestro bebé. Siempre decía que era debido a que no era un bebé porque tenía sólo un mes de gestación. Me pareció que tenía razón y que, tal vez, yo lo sentía distinto porque lo llevaba dentro mío.

En la convivencia comenzaron a haber problemas porque su familia estaba siempre en el medio. Vivíamos en una pieza, pero compartíamos el baño y comíamos con su mamá, su papá y sus hermanos, quienes vivían de lo que mi novio y su papá compraban. Al poco tiempo de mudarme, se mudó también una de sus hermanas junto a su sobrina.

Nuestras discusiones siempre eran porque él mantenía a casi toda su familia, pero lo negaba. Su mamá nunca me trató muy bien, cada vez que yo intentaba cocinar ella se burlaba junto a su hija. La realidad es que yo trataba de ayudar en todo lo que podía para que él no se enojara.

Luego de un año entero de peleas, llegó otro embarazo, lo que fue motivo de más discusiones. Sólo me trató bien en ese período, pero después siguió criticando todo lo que hacía y diciéndome que no servía para nada. Todo lo terminé aprendiendo sola. Aprendí a llevar la casa a su manera, y con la casa me refiero a una habitación en el fondo de la casa de sus padres, quienes seguían entrometiéndose en todas nuestras decisiones.  El tema con su familia es tan insoportable al punto de que, si tiene que salir con el auto, la prioridad es de sus padres y no mía y de nuestra hija.

Cada día me trata peor, me insulta, me dice que soy una inútil, que lo tengo cansado, se queja de todo lo que hago, y se algo sale mal o se rompe siempre es culpa mía porque soy quien pasa más tiempo en casa. Ahora por lo menos vivimos en el mismo terreno, pero en una casa propia. Al principio acepté la idea porque creí que iba a ser mejor y que su familia no se iba a entrometer tanto, pero todo siguió igual.

Cuando vienen sus amigos a casa se la pasa toda la noche diciendo que se quiere separar de mí, y cosas por el estilo. Y no son broma. Si trato de estar con él, me aleja. Hasta llegó a decirme que prefiere pasarse el día trabajando que en casa conmigo y con nuestra hija, y cuando no está trabajando se la pasa en casa de sus padres. Ahora hasta se consiguió un gimnasio a donde ir todos los días. A la nena no la ve nunca ¡Y vivimos en la misma casa!

Realmente ya no sé qué más hacer, yo lo quiero y trató de que estemos bien, pero él nunca está en casa, y si está, no tiene tiempo para hablarme o al menos escucharme. Cuando le habló, trato una y mil veces de arreglar la relación, pero a él parece no importarle. Hace poco nos separamos y cuando volvimos me dijo que iba a tratar de pasar, aunque sea, un día conmigo. Ya pasó más de un mes desde que dijo eso y todavía no cumplió. Si se lo digo me dice que lo tengo cansado y que lo único que hago es molestarlo.

Mi hija es el único motivo por el que sigo acá. Nunca en mi vida trabajé y mi familia no puede ayudarme.

Hace días que vengo pensando en suicidarme porque sé que si me separo no voy a poder darle a mi hija todo lo que él le da, y tengo temor de que ella me eche la culpa de no haber crecido junto a sus padres. Hace unos días le escribí una carta pidiéndole perdón, ella estaba durmiendo y yo estaba sentada en el comedor llorando porque había discutido con su padre.

Todavía lo vivo y no lo considero, o al menos nunca lo consideré, maltrato. Pero cada día termino peor, lloro y sufro demasiado. Esto no es amor, me lo repito mil veces y no lo puedo entender, tal vez necesito ayuda porque ya no sé qué hacer.

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