Es difícil contar tu historia cuando ni siquiera sabes en qué categoría se encasilla. ¿Es abuso? ¿Es amor? ¿Es destrucción? Y más aún cuando tú historia sigue sumando páginas en tu vida…

No sé si quiera seguir cumpliendo años. No sé si pueda seguir viéndome al espejo como siempre. En algún punto de mi vida, yo misma me perdí.

A los 15 lo conocí, a esa edad pensas que si tenés novio, va a ser el amor de tu vida y que vos sos una princesa en un castillo. 8 años tardé para darme cuenta que con su enfermedad, me enfermó. Y me perdí, me perdí en su depresión, en sus necesidades, en sus “necesitamos renovar el sexo”, en sus “¿no te gustó?” y en sus promesas fantasmas.

No puedo hablar, nunca puedo hablar. Me acuesto con gente que no quiero, pero “hay buena onda” y no puedo decir nada porque “si está todo bien, tenés que venir vos a joder todo”. No quiero acostarme más con nadie. No disfruto más el sexo. El sexo me asfixia, me viola, me dice “que hermosa que estás”, me dice “tenes un cuerpazo ¿cómo no lo vas a aprovechar?”, me dice “complacé a tu novio”, me dice “complacé a todos, dejate usar”

Mi piel me da arcadas y me doy asco cuando hablo con alguien más. Ya no quiero vestirme con la ropa que me gusta porque no soporto la idea de ser yo. Quiero ser alguien más.

Necesito emborracharme para no sentir nada y escuchar música que ahogue mis oídos y mi mente. Cuando pienso, me dan ganas de volver al cutter que siempre guardaba en mi cartera por si las emociones me sobrepasaban. Llorar dejó de aliviarme hace mucho. No tengo otros refugios.

La historia sigue, la idea de que él se muere si no estoy, que yo soy su mundo. Soy su oxígeno, y así me va consumiendo poco a poco.

¿Por cuántas personas más me va a hacer pasar por el cuerpo? Con esa mirada de “no digas que no, pelotuda”, esa mirada lasciva y asquerosa que ya no aguanto ver cada vez que un viejo o alguien mayor que yo me la mete y saca enloquecido, porque es un golazo cogerse a una pendeja dotada como yo.

Ojalá nunca hubiese nacido con este cuerpo de mierda que me tocó heredar.

Ojalá nunca hubiese nacido siendo yo.

La historia sigue, las páginas avanzan, rotas, sucias, llenas de semen y lágrimas. Llenas de dolor, depresión, abuso y extorsión… quizá en alguna termine el capítulo. Pero no sabré donde encontrarme.

Quiero tener esperanza…

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