Cuando tenía 11 años aproximadamente, fui abusada por mi tío. No me acuerdo bien la edad porque es algo que traté de borrar de mi mente. Me encantaría poder decir que fue sólo una vez, pero no, fueron años de abuso.

Cada vez que pasaba yo estaba dormida. Siempre me despertaba por los manoseos y trataba de disimular que seguía durmiendo porque tenía miedo. Miedo de no saber cómo reaccionaría él al ver que yo estaba despierta y sentía cada cosa que me hacía. Miedo a verle la cara mientras abusaba de mí. Miedo al no saber cómo mirarlo si lo hacía, porque tendría que seguir viéndolo como si nada. Y miedo de que mi familia se cayera a pedazos por mi culpa. Es por estos miedos que aguanté mucho.

Todo el tiempo ponía excusas para no ir a la casa de mi prima, pero seguía yendo porque quería verla a ella, sentía que debía protegerla de su padre.

Cuando me levantaba por la mañana, intentaba borrar de mi mente todo lo que había pasado esa noche, para poder seguir adelante. A veces me daba vergüenza salir de esa casa, por miedo a que las personas de la calle se den cuenta que algo me había pasado y que piensen mal de mí. Tenía miedo de tener alguna marca en mi cuerpo que sea notoria. Al llegar a mi casa, lo primero que hacía era bañarme por el asco que cargaba. A esta altura, yo ya tenía unos 14 años y era más consciente de lo que pasaba. Cuando era más chica no entendía lo grave de la situación.

Pasaron los años y a los 16 me enteré que mi hermana pasó por exactamente lo mismo y ahí es cuando hablé, gracias a ella. Seguía temiendo cómo iba a ser todo cuando se sepa la verdad, pero ahora mi familia lo sabía y alivió mucho las cosas.

Nunca pensé que iba a publicar lo que me sucedió. Lo hago para que todos aquellos que no se animen a hablar, intenten hacerlo. No están solos, su familia, amigos, personas cercanas, van a estar para ayudarlos. La mejor opción siempre es denunciar al tipo que los abusó/violó/maltrató para que no pueda seguir haciéndolo y cada vez haya menos víctimas. Es duro hacerlo, no se los voy a negar, pero no saben lo bien que una se siente después. Y más al saber que no va a poder lastimar nunca más a otra persona.

Es triste que hoy en día tenga que agradecer que no fui violada, pero tal vez eso hubiese pasado si yo seguía callada por más tiempo.

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