Cuando pequeña, creo que de 5 años, mi hermano mayor de unos 14 años comenzó a manosearme para luego directamente pasar a la penetración. Recuerdo que me orinaba enicma para que él saliera de encima mío. Era muy niña y no entendía de qué se trataba.

Al crecer, comencé mis primeras masturbaciones, entendí que lo que había ocurrido era muy sucio. En ese momento se me despertó el trauma. Me sentía sucia y no podía acercarme a mis hermanos.

Para cuando comencé mi vida adolescente nunca lo había contado. Estaba casi muriendo sumida en la peor depresión de mi vida. Empecé terapia con psicoanálisis, en la cual estuve durante varios años. Luego estuve pululando por muchos procesos terapéuticos para poder sanarme. Incluso hubo un proceso junto a Dios, en el que tuve que construir para poder sentir amor y restauración.

Hace 8 años, luego de haber reconstruido completamente mi vida, pude conversar con mi hermano. Él había sido abusado por mi padre, junto a varios de mis hermanos y hermanas. Pude perdonarlo, aunque nunca más nos volvimos a ver, excepto cuando murió nuestro padre.

Hoy en día creo estar sanada de muchas cosas, pero cada vez que ocurre una violación sólo puedo pensar en si ese ser podrá o no sanar sus heridas.

Abrazo a todos los niños abusados del mundo, y a mis hermanos, quienes sufrieron igual que yo.

 

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