Estoy en pareja hace 11 meses. Me enamore tan rápido…era el chico ideal.

Nuestra relación fue perfecta hasta que empezaron los celos. Al principio creí que era normal, pero de a poco me di cuenta de que todo era excesivo Ya no me dejaba maquillarme ni tampoco vestirme como me gustaba. También comenzó a tratarme mal verbalmente, diciéndome que era una prostituta. El problema es que luego todo cambiaba, él volvía a ser aquel chico perfecto del cual me enamoré. Y yo volvía, siempre volvía, apostando a más y creyendo que iba a cambiar.

Una noche realmente algo cambió. Él estaba muy borracho y nos estábamos divirtiendo, hasta que, de un segundo a otro, se puso más agresivo que nunca. Se sentó sobre mí, y yo estando recostada en el piso, me tomó del cuello y me gritó una infinidad de cosas. Estaba totalmente fuera de sí. Lo único que le preguntaba era qué había hecho, porque no podía entender por qué era así conmigo.

Finalmente lo perdoné y siguieron pasando los meses. Yo vivía constantemente con miedo, no sabía si podría volver a pegarme.

Y aquel día llegó.

Una noche estaba muy cansada y le dije que no quería hacer el amor, entonces se dio vuelta y empezó a pegarme codazos. Le pedí que parara, que no hiciera eso porque me dolía. Se subió encima de mí y comencé a gritar. ¡Te dije que te calles!, gritó y me golpeó en la nariz. Entonces mi mundo se vino abajo, ya no era capaz de entender qué pasaba por mi cabeza y menos, en mi corazón. ¡La persona que amaba acababa de pegarme! Pero aquello no terminó ahí. Me agarró del cuello, y como yo no quería dejar de gritar, apretó tan fuerte como pudo, hasta que se me hizo imposible seguir respirando.

Al otro día, 25 de diciembre, recibí a mi familia con un collar enorme en el cuello para que no vieran mis marcas. Tenía también marcas en las manos de tanto pegarle para que soltara. Con la nariz no sé cómo hice, pero por suerte nadie lo notó.

Lo cuento ahora y no lo creo. Esto siguió pasando, luego se arrepiente y lo perdono.

Hoy llevo dos meses de embarazo, y lo último que hizo fue discutir conmigo en la puerta de mi trabajo. Cuando abrí la puerta de mi auto e intenté entrar, él la cerró con violencia y mi mano quedó dentro. Y mientras apretaba con más fuerza, me gritaba que no me iba a dejar ir.

Todavía no puedo mover bien la muñeca.

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