Nunca me gustó salir a bailar, ni tampoco tomar alcohol. Pero ese año mi abuela se murió y sentí que tenía que escapar de la facultad, de mi familia que siempre me miraba con tristeza y de mi seriedad ¿Cómo podía ser que fuese tan seria siendo tan joven? Así que empecé a salir todos los findes. Creyendo que probar tragos y drogas me iba a transformar en una versión más atractiva de mi misma. Y de repente fui atractiva para todos, nunca tuve tanto levante. Varios hombres en poco tiempo pidiéndome para salir con ellos, diciéndome que “se habían enamorado de mí”. Por primera vez, llamaba la atención. Por primera vez, era linda.

Era un sábado más cuando lo conocí. Fue una sola noche, pero me bastó para no salir más. Me miraba fijo entre medio de las luces del boliche y yo (tonta) lo invité a acercarse. Me preguntó que tomaba y me convidó de su trago. Y ahí la noche se volvió borrosa. De repente estábamos chapando en sillones, sus manos me tocaban y pedían que yo lo tocara. Le dije que no, que no quería. Me dijo que fuéramos a otro lado, a un telo. Le dije que no, que no me iba a ir de ahí. Entonces me empujó contra la pared y me dejó un chupón. Me pidió mi nombre y le mentí, pero él se aseguró de dejar el suyo en mi celular.

Al otro día me desperté agotada, con moretones en las piernas, un arito menos y un mordisco en el cuello. Y con su nombre, el cual mis amigas decidieron buscar en Facebook. Resultó ser un poco más grande que yo, y hasta tenía hijos. Me sentía diosa, un “hombre” había querido estar conmigo y yo por fin tenía algo con que darle celos al chico que realmente me interesaba.

Cuando se lo conté a ese chico, me dijo que yo era hermosa, no solo por fuera, sino también por dentro. Y que no entendía cómo me había dejado rebajar así. Yo tampoco lo entendía. Soy hermosa y más importante, soy valiosa. Nadie tiene poder en mi cuerpo si yo no quiero, si digo que no.

Hoy, 3 años después, me doy cuenta que lo que tanto me avergonzó, molestó e incluso perturbó de esa noche, fue que me convirtió en una más. En una de ustedes, en una de nosotras y por lo que leí acá, de nosotros.

Le dije que no y eso me hace dormir todas las noches, pero no dejo de preguntarme qué hubiese pasado si ese lugar hubiera estado vacío. ¿Mis cicatrices serían diferentes? ¿Estaría contando esta historia?

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