Mi nombre es Andrea y fui maltratada durante varios años, mis hijos también.

Cuando me separé de su padre ellos comenzaron a avanzar muchísimo, mi hija empezó a hablar y a socializar con sus 4 añitos y mi hijo mayor subió sus notas en la escuela. Yo también progresé mucho y volví a ser la persona que fui hace varios años, todo gracias a que pude decir basta.

Al principio una siente que el mundo se derrumba y que nunca va a poder estar sola, más teniendo hijos. Es una mezcla de coraje mezclado con miedo. Todo se vuelve más complicado: buscar trabajo, incluirnos nuevamente en la sociedad y hasta caminar por la calle sin miedo a sufrir represalias. Pero luego de dar el primer paso, lo demás va llegando con la ayuda de Dios y de la gente que nos ama.

A todas aquellas mujeres que están en una situación de violencia les digo que hay que decir basta ante el primer maltrato, porque si perdonamos, luego será muy tarde. Se vuelve vicioso y si lo hicieron una vez, lo harán dos.

Yo pude salir a tiempo de ese infierno, ustedes también.

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