Tenía 14 años cuando todos hablaban de sexo y de lo bien que se sentía. Tan así que yo también quería intentarlo, claro. Además, todas las personas que me conocían decían que por mi forma de ser, desenvuelta, yo ya no era virgen, lo cual me molestaba porque sí lo era. Recuerdo pensar que todos los hombres eran iguales, que al final todos le cuentan a sus amigos sus “hazañas”. Entonces quería hacerlo con alguien por el que no sintiera nada, que solo sea sexo. Que gran error fue pensar así.

Un día un chico me envió una solicitud, comenzamos a hablar y quedamos en salir. Ese día nos besamos y no pasó nada más, entonces quedamos en vernos otra vez. Es esa ocasión, yo faltaría al colegio para ir a su casa. Estaba emocionada porque pensaba que iba a tener sexo por primera vez.

Cuando llegamos a su casa fumamos un poco de hierba. Estábamos solos sentados en el sillón de su casa, yo me sentía bastante incómoda y tenía miedo. Pero él insistía y yo, por miedo a decirle que no, accedí. Comenzó quitándome la ropa y besándome despacio. Me dijo que le gustaría que lo hiciéramos, yo no respondía, pero mi tenso lenguaje corporal demostraba que no quería. Intentó meterla, pero no entraba porque estaba muy seco. Yo le decía que pare, que no se podía, pero él seguía intentando ya con cara de desprecio. Para ese momento ya había perdido todo tipo de esperanzas y dejé de hacer fuerza. Le pedí una última vez que por favor parara y me abrazó diciendo que ya no lo haría. En ese momento sentí asco. “Ya no haré nada, te lo prometo”, dijo reiteradas veces. Pero era mentira, volvió a intentarlo minutos después y lo logró. Me sentí una mierda.

Cuando terminó, se levantó del sofá y se fue a la computadora. Yo me quedé ahí sola, pesando en lo mal que me sentía por haber permitido eso. Él, por lo contrario, se notaba muy feliz haciendo una videollamada o algo así. Al rato regresó y volvió a violarme, porque eso fue violación. Él nunca tuvo mi consentimiento, hasta le pedí por favor que parara y jamás lo hizo.

Los días siguientes me siguió hablando como si nada hubiera pasado, hasta me invitó a salir. Sé que lo único que quiere de mí es tener sexo y me siento culpable por eso. Creo que por hacer las cosas a muy temprana edad, permití que un hombre tenga relaciones conmigo sin mi consentimiento, y me parece una de las peores acciones que existen.

Ya lo olvide, aunque cuando todos comienzan a contar lo genial que fue su primera vez, yo recuerdo la mierda que pasé.

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