Lo cuento por que puedo,

*Entre nueve o diez de la noche iba caminando a la casa de mi ex novio que quedaba lejos de mi casa. Hablaba por teléfono con él hasta llegar a su casa, cuando de repente, un pibe en bicicleta pasa rápido por al lado mío y me pega tremendamente en la cola, dejándome la mano marcada y la piel levantada e irritada. No llegué a reaccionar de la vergüenza y el dolor, pasó mucha gente y nadie me preguntó nada. Lo más triste en ese momento es que ni siquiera mi ex salió a buscarme, se quedó en su casa esperando a que llegara.

*Tenía 18 y nevaba mucho. Tenía que hacer trámites y era de mañana. Un vecino (mi papá le alquila un salón para un local, hasta el día de hoy) me ve pasar y me dice: “vecina, ¿para dónde va con tanta nieve?”. Se ofrece a acercarme y yo acepto. En el camino me hacía preguntas incómodas sobre mí y sobre la relación con mi novio, y de repente: “¿qué te parece si pasan cosas entre nosotros?”. Instantáneamente le pedí bajarme. Abrí la puerta y me pidió perdón.

La misma mañana se lo cuento a mi novio, él decide ir a buscarlo pero le pido por favor que no haga nada, que sólo quería que alguien lo supiera. En ese momento teníamos problemas económicos y a mi abuelo internado, necesitábamos la plata del alquiler, y si lo contaba, mi papá lo iba a echar. Además, pensaba en todos los problemas que podía traer para ese momento y decidí callarme.

El día de hoy tengo sospechas de que le hizo algo a otra vecina que ya no vive más en mi barrio y quise indagar.

*Tengo 22 años y es fin de año. Me paró en la vereda, porque lamentablemente tengo que pasar por ahí para ir a estudiar, y me propone trabajar. Lo pensé y decidí que sí. En todos esos días que trabajé ahí, vi que la misma vecina que sospechaba vuelve. Mientras limpiaba he barrido preservativos usados y he encontrado preservativos guardados en un cajón. Pero no puedo ayudarla, no me atrevo. Decidí contarles a mis papás sobre lo que pasa, pero no sobre lo que me hizo a mi.

*Verano de 2017 mi hermano se va a trabajar y justo antes llega un amigo de él. Hasta el momento pensaba que era de confianza, así que se quedó. Yo entré a mi pieza y traté de no darle importancia para que se fuera, y sin embargo, se quedó y me empezó a hablar desde el living. De a poco fue caminando por el pasillo hasta entrar a mi pieza. Yo tenía el teléfono en mis manos y empecé a mandarle audios a un amigo, mientras, él se sentó en mi cama y me dijo: “hace mucho me pasan cosas con vos y te lo dije antes pero no me das bola”. Me empezó a tocar y le dije que por favor se fuera, pero él insistió hasta que me defendí. Conseguí darle una patada, así que se levantó y se fue. Llamé a mi amigo mientras lloraba, y el me decía que lo iba a cagar a trompadas. Pero le pedí por favor que no hiciera nada porque no quería tener problemas con mi familia.

Y así es la vida de una mujer, sin contar las veces que me han seguido en la calle y me he tenido que ocultar en un negocio o un local mientras caminaba o los albañiles empiezan a gemir, o muestran el miembro.

(Visited 144 times, 1 visits today)