Conocí a mi ex a los 20 años, fuimos novios por 3 años. Él es un oficial penitenciario.

Comenzó siendo el más dulce de todos, me mostró un amor y un mundo distinto, yo siempre fui bastante fría en el tema de casarse y tener hijos, pero él quería todo eso. Me cautivó con un cuento de hadas, hasta que me pidió que me fuera a vivir con él, cosa que yo no quería porque no sentía que estaba lista para dar ese paso.

Me compró los pasajes igual, porque él vivía en el sur y yo en el norte.

Cuando le dije que no iba a ir, porque no quería que él me mantuviera, me gritó y me amenazó con “irse de putas”. Nos peleamos un tiempo pero después “entendió ” mi posición.

Después de un tiempo el venía a verme, pero lo que vivía acá era una pesadilla.

Una vez organizamos una noche romántica para los dos. Fuimos a cenar, brindamos por el amor y después fuimos a mi casa. A eso de las 3 de la mañana, lo llama un amigo y le dice que lo acompañe al boliche. Él simplemente se levantó y se fue. Yo me enojé y le dije que no volviera, que mi casa no era hotel. Volvió igual, yo no lo quise atender pero me obligaron.

Entró, nos acostamos en la cama y se subió arriba mío e intento tener relaciones. Como yo no quise, sólo se masturbo encima de mí. Una vez que término, se acostó a dormir. Yo quedé dura mirando al techo, confundida, sin saber bien que pasó.

Unos meses después, las cosas siguieron igual. Yo no entendía por qué lloraba y me dolía cada vez que tenía sexo con mi novio.

Me maltrataba psicológicamente tratándome de menos. Me atacaba por el peso, y como me enojaba por su humor negro, que más que negro era machista, se la pasaba diciéndome que se quería encontrar otra con sentido del humor.

Así fue que nos separamos y nunca más volví a estar con el.

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