Meses después de separarme de mi pareja, violentó la entrada de mi casa y se puso a discutir conmigo diciéndome que era una puta, y que si él no podía encamarse conmigo, nadie iba a hacerlo.

De repente abrió mi cajón de ropa interior y empezó a romperla toda diciendo que esa ropa iba a usarla con otros ‘machos’. Inmediatamente después de intentar pararlo sentí que me caía sangre de la nariz a borbotones.

Ese fue el primer golpe de muchos. Así debe haber pasado alrededor de dos horas dentro de mi casa donde gracias a Dios no estaba ninguno de mis hijos.

No recuerdo en qué momento me sacó el celular, pero lo tenía en la mano y lo agitaba diciéndome de todo. Se estaba yendo cuando volvió y me dijo “metete en el dormitorio que te cojo y te tiro 20 pesos”.

Con ese monstruo pasé ocho años de mi vida.

Ya no soy victima, ni voy a serlo nunca más.

(Visited 269 times, 1 visits today)