En el verano conocí a un chico, en este momento me es imposible recordar su nombre vaya uno a saber por qué. Ambos nos gustamos y empezamos a hablar por Facebook, a mí me volvía loca que tuviéramos tantos gustos en común y que me prestara tanta atención ya que no estoy acostumbrada a tener relaciones muy románticas.

A los días decidimos juntarnos y quedamos en que iría a dormir a su casa así mirábamos unas pelis y disfrutábamos de su pileta.

Llegó el día, llegué, nos besamos y terminamos teniendo relaciones. Al terminar me dormí. Cuando desperté, este chico estaba penetrándome. Recuerdo que me sentí confusa y no supe cómo reaccionar, sobresaltada, le pregunté qué hacía y me dijo que no podía resistirse teniendo tal belleza al lado. Me sentí sucia, usada, dolida y desesperanzada.

Al día siguiente me desperté enferma, temblando de fiebre y asustada.

Lo conté, y para mi sorpresa mi mamá me dijo que yo me la había buscado y le restó importancia. Una amiga me dijo que me había molestado porque no era mi pareja (para ella si lo fuera yo tendría que estar disponible quiera o no en todo momento) y el único que realmente entendió cómo me sentía fue mi papá: me pidió que lo denuncie o que lo deje ir a pegarle. No accedí a ninguna de las dos pero por lo menos me confirmó que yo estaba en lo cierto, fui utilizada cual muñeca inflable por este chico, al cual le pareció lo más normal del mundo, así como a muchas mi mamá o a mi amiga.

En éste momento pienso que fue incorrecto no haberlo denunciado, pero es mucha la impotencia que da sentirse tan incómoda y atrapada por culpa de un agresor que pasa desapercibido para el imaginario colectivo.

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