Nunca fui una chica muy activa, salía al boliche tal vez 4 o 5 veces al año, nunca fui de esas chicas que conocieron a sus novios ahí. Tampoco era de esas chicas a las que les llueven los mensajes de texto, de facebook, de MSN en aquellas épocas. Nunca tuve novios que me duraran más de un mes, no porque yo fuera complicada sino porque no me enamoraba lo suficiente y además porque creo que nunca estuve lo suficientemente lista para una relación seria. Pero por alguna razón siempre quería tener novio y jamás se me acercaba nadie, siendo tan tímida menos me iba a acercar yo.

Un día, a los 21 años y después de haber tenido un par de decepciones amorosas adolescentes (también aún siendo virgen) conocí a un chico 4 años mayor. Él era divino, divertido, interesante y lamentablemente para mí, porque eso me importaba mucho… él era muy hermoso físicamente. Dada mi inseguridad, siempre quise una persona bella para sentirme mejor que las demás, ver que tenía un novio que era más bello que todos los de mis amigas. No sé de donde saqué ese pensamiento patético y desalmado. En fin, empezamos a salir demasiado pronto, a las 2 semanas de habernos conocido, desde ese momento fue que no me sentí bien, desde ese momento empezó la manipulación, no quise decirle “todavía no estoy lista para empezar a salir, necesito tiempo” porque de seguro se enojaría y no querría que fuera su novia.

Ya a las semanas, empezaron las discusiones recurrentes: que él tenía derecho a enojarse por boludeces pero yo no, que él podía tratarme mal con sus enojos pero yo no, que yo debía dejar atrás las razones de mis enojos pero él no, él las traía de vuelta cada vez que peleábamos. Así hasta el día que perdí mi virginidad, lo más preciado que tenía y que sería para quien supiera valorarme y me esperara al menos 9 meses. Me manipuló para que me entregara cuando él quería y no cuando yo lo deseaba y hasta hoy me arrepiento de haberle permitido manipularme con el típico “si no tenemos sexo, no puedo seguir” habiendo pasado solo 4 meses, habiendo querido grabarme sin ni siquiera preguntarme, además de tomarme de tonta creyendo que no me había dado cuenta que había encendido una cámara y la había escondido. Si bien él evitó que me doliera y demás, por más que yo haya consentido y lo haya disfrutado luego, siempre me sentí culpable de haber dejado que hiciera tantas cosas conmigo, tantas cosas que le permití porque supe que si me negaba se enojaría o me dejaría.

Esa era su estrategia para conseguir de mi todo lo que quisiera: videos, fotos, actos sexuales que jamás me gustaron ni me gustarán, aceptar que él si no quería usar preservativo no lo usaría y fin de la discusión, que me incluyera en la salida con sus amigos sin quejarme cuando ninguno de ellos me agradaba, que no pudiera salir sola con mis amigas y tranquila porque sabía que a él eso le molestaba (terminé viendo a mi mejor amiga una vez cada 6 meses cuando antes de él la veía al menos una vez a la semana), que siempre todos los planes del día los decidiera él porque de lo contrario yo sería “la insoportable que se queja por todo”, que me llenara de regalos cada vez que me maltrataba psicológicamente para después echármelos en cara.

Así fueron los 2 años a su lado, jamás un golpe, algún que otro grito y rara vez un insulto, su estrategia era la de la culpa “si nos peleamos es por vos”, “que seas una enferma celosa es por vos”, “que yo no confíe es por vos”, y la manipulación más descarada: “no te duele, es todo tu imaginación”, “no te estoy engañando, vos estás loca de celos”, “yo no estoy equivocado, la que está mal sos vos”. Él siempre me culpaba por todo hasta que llegó un punto en el que me auto culpé y a partir de ahí empecé a pensar que yo era la responsable de sus enojos. Decía para mis adentros “tiene razón, no debí quejarme, no nos hubiéramos peleado si yo no me hubiera quejado”. Cuando le hablé de que quería comprometerme me dijo que no me lo merecía y que tampoco merecía que él me escribiera una carta, siendo que a todas sus parejas anteriores les escribía siempre.

Estuvo un año revisando mi cuenta de facebook sin que yo supiera, hizo que le rogara que me perdonara cada vez que peleábamos fuerte, mayormente por su inmadurez, pero siempre lograba que yo me auto culpara y le pidiera perdón, ¿puede haber algo más incoherente que eso? Un hombre que se enoja con vos por sus propios motivos pero te echa la culpa y hace que le pidas perdón. Vivía peleando con su madre estando yo presente y pretendía que yo dijera algo, ¿qué esperás que diga? Si diga lo que diga o se enojaría tu madre o te enojarías vos.

Él dejó marcas imborrables en mi vida: una enfermedad venérea con la que puedo vivir pero no tiene cura, el horror de saber que se siente atraído sexualmente por personas de su familia (primas), la decepción de que tu pareja adore mirar porno pero ya casi nunca te toque, el dolor de enterarte que tiene videos caseros, fotos y cartas sexualmente explícitas de 3 ex novias, pero encima te pide que crees ese tipo de material vos para agregarlo a su colección, que te sea infiel con una de sus ex novias durante 4 meses pidiéndole ese material también a ella. Una vez que lo dejás y pensás realmente que no hay vuelta atrás, te pide que lo perdones, te compra un regalo y vos caés una vez más…

Por suerte ese círculo vicioso duró 2 años, 2 años perdidos en mi vida pero en los que aprendí una gran lección: siempre que alguien no respete que vos digas NO, date cuenta, esa persona no te respeta ni te va a respetar nunca, por ende no te quiere por más que lo diga y no vas a ser feliz así te prometa el universo para vos sola.

¿El final? Lo único inteligente que hice en mi vida junto a él, dejarlo la única vez que se violentó, me insultó, me tomó del cuello y me apretó previo a pegarme una cachetada. Ahí supe que era el final de una vez por todas. Cuando pasó un mes de la ruptura definitiva, volvió a escribirme un mensaje de texto en que me preguntaba si quería tener relaciones sexuales. Obvio que no le di el gusto. Un tiempo después de la ruptura final supe un par de cosas irrelevantes pero jamás lo volví a ver.

Hoy por suerte soy feliz con una persona que me ama, me respeta, me comprende, me escucha y me acepta como soy.

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