A los 10 años fui abusada sexualmente por mi hermano de 12. No entendía mucho, pero sí sabía que algo no estaba bien. Varias noches desperté mientras él me manoseaba y me paralizaba. Lentamente comenzaba a moverme para que él crea que yo estaba despertando, y de esa forma lograba que se fuera. Las peleas eran todos los días y cada vez peor y más violentas. No sólo abusaba de mi, sino que había maltrato físico, el cual para los demás era una simple pelea de hermanos.

Los abusos dejaron de pasar ese año, hasta una noche que dormía en la cama de mi mamá y él me empezó a manosear sin importarle que nuestra madre estuviera ahí. Desperté y le grite: ¡Basta! ¡Deja de molestarme!. Mi mamá sólo dijo: “duérmanse”.

A mis 12 años se lo conté a mis padres a raíz de una pelea entre él y yo, ya no lo soportaba mas. Mis padres lo golpearon, pero a la semana ya estaba todo olvidado.

Al día de hoy tengo 22 años, y el tema sigue olvidado. Tuve que seguir viviendo con mi hermano hasta los 19, que tuve un hijo con mi pareja y por fin me fui de ahí. Me golpeó hasta durante el embarazo. Y mi madre siempre lo defendió y me dijo que todo era mi culpa, que dejara de ser tan resentida. Muchas personas también suelen decirme que eramos chicos y que él no sabia lo que hacía. No lo creo así, ya que cuando me manoseaba también me insultaba.

Aun lo veo cuando visito a mi madre, está ahí y me agrede verbalmente todo el tiempo mientras mi madre hace oídos sordos.

Lo cuento yo porque salí sola del calvario y porque me cansé de callarlo.

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