No sé muy bien qué edad tenía, supongo que unos 5 o 6 años porque mis viejos ya estaban separados. Yo vivía con mi mamá e iba cada 15 días a lo de mi papá, que vivía con su nueva pareja y los dos hijos: María, de unos dos años más que yo y Lautaro, de unos 6 o 7 años más. Con María a veces peleábamos, pero nos llevábamos bien. Tengo muy buenos recuerdos de ella e infinidad de anécdotas que contar.

No sé a dónde iba María cuando esto pasaba, pero Lautaro siempre se las ingeniaba para estar solo conmigo. No recuerdo haber tenido malos sentimientos hacia él, tal vez porque no tenía el discernimiento suficiente como para entender lo que estaba pasando. Sólo recuerdo dos episodios, pero supongo que fueron más.

En uno de ellos, Lautaro me convenció de que había tomado unas pastillas que lo iban a hacer dormirse, y que, mientras él dormía, yo tenía que tocarlo para conocer cómo eran los varones. Mi cabeza de 5/6 años ni siquiera fue capaz de imaginar que era mentira que esté durmiendo. Tengo la sospecha de que María también estaba ese día y lo tocó conmigo, pero no lo tengo bien en claro.

La segunda vez que recuerdo, estábamos en el living, él me tocaba en la misma mesa que su mamá nos enseñaba a María y a mí a pintar unos osos hermosos. Metía la mano por me jean azul oscuro que tenía un montón de botones para desprender, pero él no los desprendía, sólo metía la mano y me tocaba. Lo único que decía es que si yo le contaba a mi papá o no lo dejaba tocarme, él le iba a decir que yo lo había estado tocando mientras dormía. Entonces me tocaba, y yo estaba ahí, quieta, sin hacer. Recuerdo mi jean, el lugar y cada cosa que hizo, pero no recuerdo más, supongo que mi cabeza tapó mucho, o mi pequeña conciencia no pudo guardar esa información, y se lo agradezco.

Al año o dos, mi papá se separó de su mamá y al tiempo volvió a estar con la mía. Ellos nunca supieron lo que pasó. De hecho, nunca se lo conté a nadie ni tampoco volví a ver a esa familia.

Hace unos años, hablando con mi hermana, le pregunté su apellido porque ni siquiera eso recordaba, y luego tuve el coraje de buscarlo en Facebook y escribirle un mensaje desde otra cuenta. No dije quién soy, sé que él lo sabe perfectamente. Le pregunté si sabía por qué lo había hecho y si tenía noción de lo que había provocado en mí, que ojalé tuviese la suerte de no recordar nada y que si lo hace, ojalá sienta la mierda que siento yo cada vez que lo recuerdo. Le dije también que no lo odio, porque soy mejor que eso.

Supe que sabía bien de que hablaba y que recordaba, básicamente porque bloqueo la cuenta desde la que le escribí, pero no recibí respuesta y tampoco la quiero. Mi vida esta rehecha y ahora cuido de mi hija, de 4 años, para que nunca pase por lo mismo y que ante cualquier cosa que la incomode, corra a contárselo a mamá, sin miedo a nadie, porque mamá la va a defender de todo a como dé lugar.

Lautaro vive ahora en México, con su novia, son bailarines de boliches tipo cabaret. Lo supe por conocidos en común. Espero no tenga hijos, porque no merece el amor de una criatura, y espero también que no haya hecho nunca más lo que me

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