Mi nombre es Romina y soy oficial de policía.

Cuando tenía 12 años fui abusada por el marido de mi hermana. Recién pude hablar a los 14 años y lo denuncié. Me preguntaron cuántas veces había abusado de mí, pero no supe contestar porque ya había perdido la cuenta. Como mii familia me dio la espada, tuve que irme de casa.

En ese ínterin, un camionero me vio caminando sola e intentó abusar de mí. Grité con todas mis fuerzas y me dejó ir. Al otro día me encontró la policía, fui a la comisaría y tuve que declarar porqué me había ido de mi casa. Pero no conté lo que había pasado con el camionero.

Después de 5 años, mi causa llegó a juicio oral, justo cuando estaba por entrar a la escuela de policía. Cumplí la mayoría de edad y las pruebas dejaron de estar a mi favor, todo se dio vuelta porque ya no era menor. Él quedó libre con el beneficio de la duda y siguió casado con mi hermana. Mi familia siempre lo justificó diciendo que lo provoqué teniendo 12 años.

Yo salí adelante, pero ese hombre está libre. Hoy en día tengo 21, pero aquellos hechos recorren mi mente como si hubiese sido ayer.

 

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