Todo comenzó cuando tenía, más o menos, 3 años. Tenía un tío de 12 que me obligaba a practicarle sexo oral. En ese tiempo mi existencia no conocía la maldad ni la sexualidad, por lo que no oponía resistencia alguna y hasta lo tomaba con gracia. Sé que sólo fue a esa edad, supongo que lego crecí y dejó de hacerlo.

Estos episodios los recordé hace poco, cuando me ocurrió algo parecido.

A mis 13 años conocí a un tío de 20 años, y en un paseo veraniego, se acostó en mi cama y comenzó a tocarme. En ese instante reaccioné de forma agresiva, pero por dentro, despertaba algo que no conocía. Cabe aclarar que ya había tenido novias pero no conocía todavía lo sexual, por lo que me llamó la atención y ante tanta insistencia, terminé accediendo. Al comienzo sólo me practicaba sexo oral, luego se me insinuaba para que yo lo hiciera.

Ya a los 14 años, varias veces intentó penetrarme bajo mi consentimiento, pero me dolía mucho. Y así pasaban los años, en cada verano teníamos breves encuentros sexuales.

Cuando cumplí 19, logramos consumar el acto. Sólo recuerdo que yo estaba caracterizado de niña porque estaba muy borracho. Esa fue la última vez que lo vi.

En alguna parte de la historia perdí el rumbo y me empezó a gustar lo que hacía. Comencé a sentí gusto de sentirme femenina. Vestir prendas de mujer, cambiar los bóxers por colaless, etc. Ahora, a mis 27 años, los fracasos con mujeres se han tornado reiterados. Supongo que deben intuirlo. Me encantan las mujeres, pero también me gusta ser una de ellas.

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