Mi primer novio, mi “gran amor”, el que se supone nunca voy a olvidar, se aseguró de que nunca lo olvide.

Además de intentar suicidarse cuando lo dejé, además de someterme a los más arduos interrogatorios del tipo: “¿Quién es ese que te mandó solicitud de amistad?” “¿Por qué ese pelotudo te empezó a seguir en twitter?, además de ser sumamente celoso y posesivo, además de alejarme de mi familia y amigos, además de ennegrecer mi último año de secundaria, además de ponerse en psicópata y decir que si no quería tener relaciones con él era porque otro me estaba “atendiendo” mejor, me hizo mucha mala fama en mi ciudad diciendo que lo engañé (falso).

Creo que lo que más me marcó, valga la redundancia, fueron los chupones que hacía sin mi consentimiento. Las pocas veces que fui a un boliche o a un bar en el tiempo que duró nuestra relación me llenaba el cuello de chupones, marcando territorio, diciendo “esto es mío”. Me hacía sentir un objeto de su propiedad, y cuando me negaba decía: “Ah, claro, tenés miedo de que te lo vea el otro, zorra”. Así que yo cedía a que me chuponeara el cuello, y después salía con esas horribles marcas en mi piel. Mis amigas no me decían nada, creo que tenían más miedo que yo.

En ese entonces no lo veía como algo tan grave, pero hoy entiendo que es una violación a mi integridad personal.

En estos días decidí terminar una relación con otro chico súper bueno porque me hizo un chupón. Le rogué que no lo hiciera y no le importó. Quedé muy susceptible en ese aspecto, así que, aunque sea muy buena persona, va a tener que pagar los platos rotos del pasado.

Volviendo a mi ex, era drogadicto y me pegó los vicios de la merca y el faso porque yo prefería que se drogue conmigo antes de que esté drogado por ahí (horrible decisión). Cuando definitivamente terminé la relación quedé tan afectada, al punto de que todos los días durante tres meses fumaba cinco o seis porros nevados, es decir con merca adentro. Para el que no está en la onda le cuento que es mucha cantidad, pasé todo un verano horrible porque me quería olvidar del él. En ese momento me parecía bien, pero después entendí que no solucionaba nada y me propuse dejar todo.

Exactamente hoy cumplo 9 meses limpia. Para dejar cualquier vicio (sea una droga o sea una persona) hace falta voluntad, lo demás viene sólo. Si yo pude podemos todos. Hoy amo la vida que tengo y estoy agradecida de haber dado un giro.

(Visited 767 times, 1 visits today)