Trato mal a todos y denigro por completo a quien me trate. Cuando lo hago, veo a mi padre reflejado, golpeando a todos, desde mi madre hasta mis hermanos. Por un lado, estaba él, violentándolos a todos, y por otro estaba yo, la nena indefensa siendo abusada y denigrada por su familia.

Mi padre es un golpeador y mi madre la mujer que va atrás de él afirmando que no es así, volvieron a los 2 años de separarse y todavía siguen juntos.

Ellos se separaron cuando yo tenía 3 años, entonces era muy común quedarme en casa de quien pudiera cuidarme. Además, durante mis primeros 6 años, solíamos mudarnos por lo menos una vez por año. Por todo aquello fue que empecé a pasar mucho tiempo en casa de mis tíos, quienes se aprovecharon de mí en todo momento. Era típico que me tocaran la entrepierna o me penetraran hasta dejarme la vagina colorada. Yo lo veía como algo normal, un simple juegos de niños.

No obstante, cuando crecí, me convertí en esa persona que no le importa hacer daño. Nunca le levanté la mano a nadie, pero me encantaba discutir hasta hacer llorar a todos, sentía poder viendo como sufrían a causa mía. Ahora pienso que quizás también era mi forma de llamar la atención.

Al hacerme más grande, todos aquellos abusadores se alejaron, pero en cada reunión familiar siempre es lo mismo: los hombres ven el partido de fútbol y las mujeres lavan los platos. No tengo el recuerdo de mis tíos, los hermanos de mi papá, o mi abuelo lavando un plato o haciendo algún quehacer de la casa. También recuerdo como mi abuelo callaba a mi abuela cada vez que ella opinaba, y nadie hacia nada, era como si estuviera bien o fuese normal.

Siempre tuve la esperanza de escapar de este círculo de violencia, pero no puedo, mis relaciones cada vez duran menos y son más efímeras. No me siento mujer, no me atraen los hombres de la misma forma que otras mujeres. Tampoco puedo concretar proyectos, dado que me cuesta mucho seguir la misma línea mucho tiempo.

Todos estos recuerdos: mi padre golpeando a mi hermano, mis tíos abusando de mí, mi madre sin hacer nada al respecto, van y vienen todo el tiempo. Realmente ya no sé quién es el culpable, y quién no. Abusar sexualmente de mí fue la mejor forma de callarme, pero cada año todo se vuelve más evidente, y en algún momento algo va a explotar.

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