Las palabras calan hondo dentro de uno. A veces pueden llenarte de felicidad y alegría, pero también de mucho dolor y tristeza.

Creo que no me di cuenta cuando sucedió, quizás, en ese momento, mi mente no quería asimilarlo. Eras el hombre que demostraba ser mi mejor compañero, pero cada una de tus palabras me dolían mucho. A veces me pregunto cómo puede uno pasar tan rápido de un “sos el amor de mi vida” a un “estás muy gorda y no me resultas atractiva”, o de un “abrázame y dame un beso” a un “no me gustan las demostraciones públicas.

Aunque ya paso tiempo de esta relación, todavía me cuesta asimilar todo lo que permití, y más aún, darme cuenta que mi carácter cambió para mal después de eso. Me fui a la deriva un tiempo, me encontré sola y sin rumbo ¿Cómo iba a hablar con alguien si me sentía muy avergonzada? Así que tomé malas decisiones, malos caminos, malos amores y amistades.

Estoy tratando de enderezar mi vida, me gustaría decir que soy 100% feliz, pero no es así. Mi autoestima aún tiene muchos altibajos y sigo buscando la aceptación del otro en todo lo que hago, aunque trato de mostrarme como un ser independiente, fuerte y a la que no le importa nada.  No creo volver a ser lo que era antes de conocerte, ya no creo en muchas cosas… Pero estoy aquí todavía, “en la lucha”.

A veces las palabras dejan marcas difíciles de borrar pero no es imposible ¿Cierto?

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