Mi infancia y la de mis tres hermanos fue terrible. Desde el día en que nací, sufro violencia por parte de mi papá. Sus agresiones son constantes y no solo hacia nosotros sino también hacia mi mamá.

Hasta los 10 años, por ser la mayor, fui la fiel protectora de mi familia. Pero a medida que fui creciendo, me di cuenta de que mi mamá, si bien era una víctima, también era victimaria. Ella nos daba todos los gustos para tratar de encubrir lo que sucedía en realidad. Siempre debíamos estar calladas, nunca podíamos decir como era que él nos trataba física y verbalmente. Solíamos actuar con total normalidad después de haber ido a la policía para denunciar sus agresiones, como si fuese algo que todas las familias hacen. Intentábamos vivir como todos, cuando no era para nada así. Para el afuera mi padre era amoroso y un marido excepcional.

Lamentablemente mis hermanos, aunque son buenas personas, tiene problemas comunicativos y sociales. Siento que soy la menos afectada porque siempre traté de vivir una vida normal, pero en cuanto consigo una pareja es un triste espejo de lo que viví. Busco hombres que no me toman en serio y me usan, creo que vivir así destruyó mi autoestima y mi amor propio.

Fui criada por un machista golpeador que siempre me aconsejó ser simpática y hacer todo lo que mi futuro marido me pida porque sino, él tendría derecho a golpearme. Me entrenaron desde pequeña para cuidar niños y aprender tareas domésticas, a ser una sumisa dedicada a un solo hombre, a conformarme con lo que venga por mi físico y mi forma de ser.

Pese a mi edad no puedo mantenerme, tampoco puedo ayudar a mis hermanos ya que mi mamá esta cegada y elige convivir con mi padre.

Vivo esperando el momento de irme y poder ser feliz estando en un lugar donde no me griten ni me agredan. Deseo ser una mujer libre y que nadie espere nada de mí.

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