Fuimos a bailar los dos solos porque yo no tengo amigas desde que empecé a salir con él, y si las tuviera, tampoco me dejaría salir porque seguramente las denominaría “putas”.

Lo que empezó como una salida por diversión, terminó siendo una de las noches más insoportables de mi vida. Una vez allí dentro, tuve que mantener la mirada sobre el piso porque si me veía mirando a alguien, aunque fuera porque se cruzó, me insultaba. Me dijo claramente que, si quería ver algo, le dijera y él lo haría por mí. Quiso ser mis ojos, mi voz y mi alma entera.

No basto con esto, cuando salimos se enojó porque no accedí a que me diera la mano y me volvió a insultar.

Anoche pasó esto y no es la primera vez, sino que vengo aguantándolo desde hace ya dos años. He soportado tanto golpes como insultos. Pero siempre justificándose en que “tirar del pelo no es violencia y revolearme a su gusto, no es violencia”.

(Visited 808 times, 1 visits today)