Hace un tiempo escribí mi historia acá, no me animaba a hablar con nadie, me daba vergüenza decir que mi primer novio se había aprovechado de mi, entonces decidí hacerlo de forma anónima.

Aproximadamente hace 4 meses empecé a salir con un chico que la verdad no me puedo quejar, me cuida, me respeta, me hace sentir segura de mi misma, me está enseñando lo que es realmente una relación sana, como debería ser.

Hace un par de meses vi que el Twitter de la página había compartido mi relato, volví a sentirme vulnerable, mi dolor, mi secreto, estaba a la vista de todos. Esto lo hablé con el, más que nada porque necesitaba que entienda lo que había pasado y las causas de algún tipo de comportamiento o reacción que pudiese llegar a tener.

Cuando leyó el post lo primero que hizo fue preguntarme con quién más lo había hablado, a lo que le respondí que era a la primer persona a la que se lo mostraba. Al principio no salía de su asombro, y no lograba entender como era que me había guardado todo eso para mi. Me dijo que hable con mis padres, que iba a ser lo mejor para mi. No me sentía muy segura de hacerlo, ya habían pasado casi seis años que todo se había terminado y no estaba segura si quería volver a revivirlo.

El fin de semana de las elecciones volví a m casa. Esperé a quedar a solas con mi mamá para hablar con ella. Me conoce mejor que nadie, había estado todo el día callada, divagando en mi mente, perdida en mis pensamientos, hasta que quedamos solas y me lo preguntó. ¿Qué te pasa? Me dijo. Al principio lo quise disimular porque sentía que no estaba lista, pero se lo dije.
-Te tengo que contar algo. Pero pasó hace mucho tiempo, y me sigue afectando todavía.
Mi mamá estaba cada vez más confundida. Las palabras no me salían, solo lágrimas. Entonces le mostré la publicación desde mi celular. Y mientras bajaba por la pantalla mi llanto se incrementaba, no por mi, sino por lo que se estaba enterando, después de dos años de relación y casi seis de mantenerlo en secreto. Por mi mente se cruzaron todo tipo de pensamientos, pero los que más abundaban eran de “por qué había tardado tanto en decirlo”. La miro, ya terminó de leer. Vuelve al principio del texto y empieza a bajar otra vez. No entiendo que es lo que hace, y mi miedo empieza a crecer, siento que se me empieza a desmoronar mi mundo interno. Vuelve por segunda vez al final de la página, me mira, y me dice: la parte que más me duele, es la que decís que yo te convencí que volvieras con él, porque si me hubiera dado cuenta por todo lo que estabas pasando jamás hubiera dejado que volvieras.

Sentí una liviandad en el corazón que hacía años no sentía. Seguimos hablando, hasta que llegó mi papá, no tenía el coraje de decirle nada, pero sabía que mi mamá le iba a contar todo una vez que pasarán las elecciones y yo me volviera a estudiar.

Un fin de semana tuve que volver a mi casa, era el cumpleaños 80 de mi abuela. El domingo a la noche nos sentamos a hablar, mamá, papá y yo. Les confesé entre lágrimas que no tengo autoestima y que soy muy insegura, y que quisiera poder cambiar. En ese momento les conté que estaba saliendo con quien me convenció de contarles todo esto, y que es tan bueno conmigo y me trata tan bien que siento que no lo merezco. Fue en ese momento que levanto la vista y lo veo a mi papá, por primera vez en 23 años, llorando. Y entendí que a él también le dolía todo lo que me había pasado. Después de esto me di cuenta que no hay dolor más grande que ver a un padre llorar por el dolor de un hijo. Hasta llegué a pensar que no lo tendría que haber hecho, porque ahora ellos están mal también. Al igual que mi hermana, a la que también terminé contándole.

Mi punto con este relato es que no se guarden las cosas, hablen con su familia, amigos o pareja, si es que tienen. Se van a sacar un peso enorme de su cuerpo y van a encontrarse con un montón de gente que los quiere bien y que quiere ayudarlos a que no duela tanto. Pero hablen, no se queden callados, porque así es como el otro gana, anda impune por la vida sin hacerse cargo del daño que causa en otras personas.

Deseo de todo corazón que todos puedan seguir adelante con su vida de la mejor manera posible, porque lo que hoy parece oscuridad mañana va a ser la luz más resplandeciente que van a ver en mucho tiempo, se los prometo.

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