Desde que era chica me preguntaba que tenía que hacer para cambiar la situación, o encontrar la forma de que todo sea perfecto desde un principio.

Presenciaba habitualmente los gritos, sacudidas y golpes. Lamentablemente estaba ahí, lo sentía en mi. Corrían coágulos de desesperación por mi cuerpo.

Era muy chica. Después del momento de adrenalina de él, mamá y yo seguíamos con la vida normalmente. Yo, sin que mamá supiera, planificaba erróneamente mi futuro de ama de casa.

Criada bajo un estricto machismo, logré consolidar un pensamiento de igual forma que me sigue afectando. Nadie puede imaginar una nena soñando con cocinar y limpiar a la perfección para tener la familia “soñada”. Quería imitar desde lo más profundo de mi infantil corazón eso que veía de la sociedad, de ese amor infinito y gradual que todos manejaban.

Mi mamá es empleada doméstica, en ese tiempo también yo lo era. La veía hacer su trabajo con esfuerzo y prolijidad. Servía a todos sútil y amablemente. Amaba el sueño de ser ella, pero sin ese desagradable detalle.

Mi papá gran trabajador, bebedor, excelente amigo y un golpeador cobarde. Todavía no entiendo por qué se creía que había comprado una mujer para que le sirviera.

A nadie le pude explicar el dolor horrible y extremo, de ese que te desgarra los pulmones, de ese que hincha los ojos y arruina voces. A nadie le pude contar el temor que sufrí siempre.Terror de perder a mi mamá, mi refugio, mi inspiración, mi maestra, ella, la única en la que podía confiar.

Nada me molestaba más que pensar en que me la pudieran sacar. Lo sigo pensando, lo sigo llorando en secreto. Porque pudo ser ella muchas veces. Corría llorando, pidiendo por favor. Su locura, la de él, siempre pisoteaba cualquier súplica. Nada le importaba más que el dolor que provocaba. Se sentía como orgulloso. Tantas veces quiso matar a mi mamá. Tantas veces.

Es totalmente injusto. Pasaron 15 años desde que recolecto malos recuerdos, pesadillas, pánico, desconfianza y más miedo de heredar la misma dicha.

Planifiqué erróneamente mi futuro de mujer. 15 años después de haber empezado a recolectar todo eso, me dí cuenta de lo equivocada que crecí.

Sabía que al pasar los años me iba a “perfeccionar” para poder servir correctamente a mi futuro marido, darle los hijos que quisiera, cuidarlos y también trabajar para lograr una armonía en la casa y evitar cualquier contacto social. Falso, insulso, estúpido era todo lo que creí desde chica. Acabo de abrir mi mente, acabo de ser libre. Entendí lo insano de mi infancia, tanto dolor ajeno en mis entrañas.

Me di cuenta de lo ciega y manipulada que viví. Me di cuenta de lo que soy. Lo que realmente soy.

Hoy es así. Me siento mal. Me vuelven a doler muchas cosas, pero de verdad. Hoy estoy dolida por ser mujer. Me cansé de ser una mierda. Me duele la carne, me duelen los golpes, me duele tanta violencia, tanta muerte hacia mí. Hacia mi género, hacia lo que somos. Tengo que resaltar lo que soy: mujer, cosificada, maltratada, hasta casi esclavizada.

Siglos y siglos, generaciones tras generaciones y hoy sigo siendo objeto de burla de aquellos que creen que soy frágil, que me pueden manipular… ¿Y saben qué? Es así. Me siento así, nací así. Dentro del maltrato. Dentro de un mundo distinto porque soy mujer. La diferencia desquiciada me da miedo, pero de verdad. ¿Será por tanto pensar? Nadie me está maltratando pero tengo miedo porque me dijeron que puedo ser yo. ¿Como hago para confiar en los demás? Me dicen que no conozca gente porque me van a asfixiar, me van a tirar a la basura, me van a calcinar, me van a lastimar y nadie lo tiene que saber. Me cansé otra vez porque el dolor me saturó, muchísimo.

Hoy sentí la herencia de este género, siento en la piel los gritos y los golpes que le dieron a mi mamá. Soy ella porque la entiendo. Soy mujer, soy persona. Siento, pienso, duelo. Me duelo a mi misma, a vos y a todos. Perdón por ser así.

Lo leí en mi y en esa conexión que tengo con los demás. Entendí por fin que nadie es dueño de nadie. Rompí mis cadenas de eterna esclava. Mi género despertó por fin, renací, estoy caminando firme y conmigo van todas. La entiendo, las lloro, las sigo doliendo y las amo.

Estamos conectados de cualquier forma entre todos.

¡Vamos, arriba!

Sigamos que nos estamos entendiendo.

(Visited 565 times, 1 visits today)