La primera vez que me pegó fue para justificarse porque había descubierto que me estaba engañando. Cerró la puerta de la habitación con llave y me golpeó en todo el cuerpo hasta que me quebró el tabique. Me dijo que si lo denunciaba me iba a matar y que eso era lo que yo merecía. Después me obligó a tener relaciones. Logré irme de la casa esa noche. Caí en sus palabras de perdón, 4 meses después de estar separados y al poco tiempo tuvimos un hijo. Volvieron los insultos y el maltrato. Decidí separarme. Al comunicárselo, volvió a golpearme. Esta vez tuve suerte que me ayudó la vecina y pude salir.

Repito todos los días que nunca más.

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