Me llamo Milena. Tengo 26 años y esto me paso hace mucho tiempo, en la secundaria. Por seguridad y porque él es una persona con mucho dinero e influencias, no voy a dar su nombre.

Fue mi compañero de colegio desde la primaria. Me pareció buena onda un tiempo. Pero después comenzó a burlarse de mí y peor, a querer aprovecharse. Todos los comentarios que hacía hacia mí, eran de índole sexual y denigrantes. Comentarios así como que tenía que estar agradecida porque un pibe como él se fijara en mí. Le encantaba acorralarme en el pasillo y acercarse a mi cara para que le lea los labios, los cuales diagramaban con goce la palabra “puta”.

Estaba tan flaca y pálida cuando mis padres se empezaron a preocupar y se acercaron a preguntarme cuál era el problema. Al principio no les conté nada. Sentía tanta vergüenza y pena por mí misma, que no me animaba. También sentía miedo a que quieran tomar cartas en el asunto, lo que significaba que él se vengaría. El pibe era muy querido entre un grupo de mis compañeros y yo no gozaba de la misma popularidad.

Una vez, subiendo unas escaleras, me empujo contra la pared y me toco las tetas. Tenía miedo que sus manos bajaran, así que traté de empujarlo y grite con todas mis fuerzas. Tuvo miedo y me soltó. Corrí al aula, y casi llorando, me senté en mi lugar. No quería que nadie se dé cuenta de lo que me estaba pasando. Por suerte era casi la hora de la salida y no tuve que fingir mucho.

En un campamento me quiso besar y me encerró en un cuarto con él por una hora, no me dejó salir hasta que la maestra guía me ayudó. Mis compañeros pensaban que esto era un juego. Unas semanas después, en la clase, quiso otra vez propasarse conmigo y esta vez le rompí la nariz.

Me banque dos años más de esto por una razón, este hijo de puta no iba a hacerme huir de mi colegio. Por más que mis viejos me ofrecieron cambiarme muchas veces, ya que regresaba a casa llorando y tuve muchos ataques de nervios, no me fui. Tal vez ese fue mi error. Yo pensaba que era muy fuerte, pero me doy cuenta ahora que sus insultos y su acoso no se me van a olvidar nunca.

No lo volví a ver.

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