Nos habíamos mudado juntos hace cuatro meses y todo iba bien hasta que empezaron los celos. En un principio lo vi normal, pero luego me di cuenta que me mantenía encerrada en casa todo el día y que había perdido todo tipo de comunicación con mis seres queridos.

Estaba muy asustada, y lo estuve más aún cuando llegó borracho y abusó de mí toda la noche mientras me pegaba. A partir de ese momento, durante dos meses, todas mis noches fueron como aquella. Recién cuando me di cuenta que estaba embarazada, me vi obligada a desafiarlo para cuidar a mi bebé.

El día que tenía planeado irme, llegó más borracho que nunca. Yo traté de explicarle con calma sobre el bebé, pero me golpeó el tabique. Fue ahí que empecé a gritar como nunca antes. Tenía miedo de que me golpeara más, cosa que hizo hasta que me escuchó alguien e intervino.

Al día siguiente estaba fuera de esa casa.

Él ahora está cumpliendo una condena por lesiones y yo vivo con mi hermana. Mi niña que ya tiene un año. Fue terrible pasar por todo eso, pero aprendí muchas cosas. Por sobre todo a no quedarme callada.

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