Tenia 12 años cuando mi mamá, mis hermanos y yo vivíamos con mi abuela. Al tiempo, la pareja de mi tía junto con sus hijos tuvieron que venir a vivir a la misma casa que nosotros. Ahí fue cuando comenzó a acercarse, queriendo “jugar conmigo y mi hermana”.

Al pasar las semanas y entrar en confianza, él me tocaba y me pedía que lo besara. Yo nunca dije nada porque tenía miedo y me sentía avergonzada.

El día de mi cumpleaños llegué de la escuela y mi mamá ya estaba en casa, mi hermanita de 6 años le había contado que esta persona la tocaba y yo decidí hablar. La única que nos creyó fue mi mama, mi abuela argumentaba que esto era algo “normal” y no teníamos porque odiarlo. Nuestra familia nos dio la espalda y cada vez que nos veían en la calle nos gritaban groserías. Llegaron a golpearnos.

Lo cuento yo porque sobreviví y quiero que todas sepan que no es “normal”.

Me uno al #cuéntalo en anónimo porque no puedo hablarlo frente a todas sin tener problemas.

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