No es fácil hablar estas copas y muchas veces queremos hacer de cuenta que nunca existieron, pero están ahí, esperando a relucir en nuestras mentes en algún momento del día. Nunca eh contado esto y siempre lo eh callado por temor a que me juzguen. Por mucho tiempo yo misma me echaba la culpa, pensando que si hubiera actuado distinto hoy sería otra la historia. Me doy cuenta que no soy la única de haber pasado por algo así y la bronca y angustia de saber que toda mujer adulta o niña hemos sufrido algún tipo de abuso en nuestra vida es horrible. Les dejo mi historia y espero que a alguien len sirva.

Cuando tenia 3 años, el hijo de una amiga de mi mamá me obligaba a practicarle sexo oral porque decía que así jugaban con su hermana y que era un juego secreto y que no debía decir nada. Yo con 3 años y él con 13, siempre me sentí culpable y nunca pude decirle a mi mamá por miedo.

A los 17 años una amiga me llevó a una “fiesta de cumpleaños” que terminó no siendo una fiesta, sino una juntada rara. No me podía volver porque era lejos y no pasaban micros, tampoco tenia plata. Tomamos cerveza y a los dos vasos se me nubló el juicio. Lo siguiente que recuerdo es estar en una cama con dos chicos, uno besándome y el otro penetrándome. En la cama de al lado, mi amiga y su novio, y en otra cama conjunta, otra pareja. Los dos me penetraron.

Nunca dije nada y siempre me eche la culpa por permitirlo, por quedarme, por beber.

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