A los 6 años tenía una amiga más grande que yo, de unos 12. Siempre jugábamos a las cosas que generalmente juegan las niñas: la cocinita o la mamá. Un día me llevó a su casa, que era cerca de la mía, y mientras estaba en su cama sentada, me preguntó si había visto a mis papás teniendo relaciones. Yo le dije que no y me dijo que ella sí, entonces se puso debajo la sábana y empezó a masturbarse con una almohada. Me pidió que lo hiciera yo también pero le dije que no, así que me pidió que la mirara. Me quedé ahí mirando porque ella me lo había pedido, era una pequeña y no entendía lo que hacía.

Una noche ella llegó a mi casa cómo usualmente lo hacía para jugar, pero este era un juego diferente. Me dijo que jugáramos a la mamá y al papá, que yo era la mamá y ella el papá. Me sentó en sus piernas de frente y metió su mano en mi short, seguido de eso, me dijo que la besara en la boca. Yo no me moví pero ella me besó. En ese momento mi mamá salió y me preguntó qué hacíamos Pero como le respondí “nada”, sólo la envió a su casa y me hizo entrar a la mía.

Su mamá y mi mamá aún son buenas amigas y por eso creo que no se lo comentó. Aún la veo y ella me saluda cómo si nada pero yo no lo he olvidado.

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