Durante mi infancia siempre iba al campo, y el cuñado de mi madrastra siempre me hacía cosquillas y me rozaba por diferentes partes. Yo a esa edad ya notaba que no era normal, pero nunca dije nada.

La siguiente experiencia que tuve fue a mis 14 años, hace un año y medio. Un vecino de mi papá, con el cual me había acostado una vez, me pidió que lo acompañe a buscar una campera. Fuimos y me empezó a besar y forzar en la cama. Yo no quería, le dije que no y él siguió. Forcejeamos bastante, lo golpeé y pataleé, pero se subió encima mío, me agarró de las manos y corrió mi pantalón para penetrarme. Fue una experiencia muy fea. Me choqué la cabeza contra el respaldo de la cama muchas veces, y cuando me quise levantar estaba mareada. En ese momento lloré mucho y sólo se lo conté a mi hermano. Hoy en día me arrepiento de no haber dicho nada, ya que abusó o intentó hacerlo con dos personas más.

En lo de mi papá tenía que compartir cama con el hermano de mi madrastra, de unos 20 años, quien siempre intentó chamuyarme. Un día le hablé por Whatsapp para saber en cuál de las dos camas iba a dormir él para ocupar la otra. Me contestó que ocupe la que quiera o que si no dormíamos juntos. Me acosté y deje mi celular cargando sin abrir si mensaje. Un poco más tarde llegó al cuarto y se sentó en su cama. Pero se levantó y se acercó a la mía. Se arrodilló en la cama y empezó a querer besarme y tocarme. Yo solamente cerré los ojos, estaba en shock, ni siquiera podía ver lo que pasaba y me repetía a mi misma una y otra vez: “ya va a pasar”. Me logró sacar una pierna del pantalón y la bombacha, y me abrió las piernas. Ahí pasó lo que pasó. Yo seguía temblando, no sabía que hacer.

Fueron 3 veces en las que a cada rato vigilaba que no viniera mi madrastra.

Él es mucho mayor que yo y todavía no sé cómo reaccionar. Fue la experiencia más traumática de mi vida.

 

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