Siempre me decía que si veía un mensaje de cualquier hombre, así fuera mi primo, me hacia mierda el celular y a mí también. Me odiaba por tener tantos sueños y proyectos. No me dejaba tener WhatsApp o Facebook. Mucho menos amigos. Salir ni se discutía, yo no podía. Me hizo quemar mis remeras con escote delante de él. Me violentaba si no le dejaba hurgar mi celular en paz. Me hacía pelearme con mis amigas así no me invitaban a salir. Me decía puta todo el tiempo. Durante un año fui sometida así. Casi me mata a golpes, asfixiada y a palazos.

Por suerte estoy viva, y puedo hablar de ésto sin vergüenza. En ese momento no. Él me hacia creer que era mi culpa por ser llamativa. Por ser soñadora. Lloraba después de pegarme y todo volvía a la normalidad, si es que es que se le puede llamar normalidad.

La violencia empieza con señales simples: celos sin sentido, pedido de pruebas para todo, prohibiciones, una humillación en chiste, un momento en donde intenta meterte miedo.

Nada de eso es normal , después de eso viene el primer golpe. Y después de ese muchos más.

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