Tenía aproximadamente 8 a 10 años. Únicamente jugaba con mis primos, ya que la mayoría de ellos son hombres y casi de mi edad.

Un día a uno de ellos se le ocurrió jugar a las escondidas, cabe resaltar que él era mayor que yo por 2 años, me llevó junto a él a escondernos en una casa en obra negra. La verdad a esa edad ni por la cabeza me pasaba el tener intimidad con un hombre. Recuerdo que me metió la mano debajo de la ropa interior y empezó a tocarme. Quise decirle a mi mamá pero él me dijo que si yo decía algo me iban a pegar.

Eso duró años. Me tocaba, e incluso me quiso penetrar. Estaba tan asustada y más porque él había crecido mucho. A veces cuando no me dejaba, me obligaba a masturbarlo y cuando por fin acababa me metía la mano y me lastimaba. Me provocó varias infecciones por tocarme con las manos sucias.

Todo terminó cuando entré a la preparatoria y allí fue donde me armé de valor. Lo detuve pero me golpeó. Fue tanto mi miedo que evitaba a toda costa ir a su casa aunque me mandaran. Se que duré mucho tiempo así, pero él era demasiado agresivo.

Cuando entré en la universidad se fue a Estados Unidos y me acosada por redes sociales. Cuando regresó intentó verme, incluso me siguió hasta mi escuela. Jamás he podido siquiera poner una denuncia porque no me creerían, dirían que duré demasiado tiempo, o que es muy incoherente que nadie lo haya notado.

Hoy estoy casada y no lo he comentado con mi esposo. Tengo miedo de que me juzgue. Ya lo había platicado con una psicóloga,  pero no me creyó.

A veces quiero quitarme el miedo y hablar de esto con alguien pero nadie me va a creer. Mi vida sexual está destruida desde hace tiempo, a veces hasta mi esposo se molesta por eso.

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