Mi abuela se animó a contarme su historia.

Ella es de Salta, y desde casi los 6 años que trabaja dado que su madre falleció cuando ella era muy chica y su padre se casó con una mujer que la maltrataba y la obligaba a cumplir múltiples tareas, como si fuese su empleada.

A los 18 pudo venir para Buenos Aires, consiguió trabajo de niñera en Chacarita y conoció a mi abuelo, que era cartero.

Ella maldice una y otra vez el día en que lo conoció.

Como todos, era un caballero, amable, generoso, dulce y decía quererla con su vida. Hasta que se casaron. Luego de eso, me contó que él la golpeaba si no quería tener relaciones sexuales y la acusaba de engañarlo constantemente. No la dejaba tener amigas y le daba bloques de media hora para hacer las tareas, si no cumplía, la golpeaba.

Así fue como quedó embarazada a la fuerza dos veces.

Con el tiempo mi abuelo entró a la fuerza policial y solía desaparecer por días, sin dar noticias. Cuando aparecía, lo hacía muy atento, amoroso y con flores. Pero aquel “amor” le duraba tan sólo dos horas, luego volvían los insultos, las palizas y los llantos.

Mi abuela quedó embarazada a la fuerza por tercera vez, así fue que tuvo a mi mamá, quien hoy en día le echa la culpa de las cosas que pasaron con mi abuelo. Siempre dice que mi abuela se lo buscó.

Ella no tenía a nadie en el mundo y él le prometió una vida feliz y una familia, pero lo único que pudo darle fue un infierno.

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