Mi mamá siempre me cuidó de que no me pasara lo que a ella, pero muchos patrones suelen repetirse.

Cuando tenía 16 años estaba en una relación con un chico de 20 años, era súper lindo, y en mi cabeza, la mejor persona del mundo. Él era muy temperamental, y aunque nunca me pegó, me manipulaba muchísimo. Siempre quería tener relaciones, todo el tiempo. Un día, en plena tarde, estábamos acostados y empezó a besarme para que lo hagamos. Yo no quería pero él siguió y siguió hasta que lo hizo, no le importó que yo le suplicara. Cuando terminó y me vio llorando fue como si se le hubiera borrado la cinta, de la nada me preguntó qué me pasaba y por qué lloraba así.

Toda esta situación despertó recuerdos en mi, recuerdos que había anulado por decir de alguna manera.

Cuando tenía aproximadamente 5 años vivía en el fondo de la casa de mi abuela, y por las tardes, iba a pintar o jugar mientras ella dormía la siesta. Mi primo en ese entonces tenía 12 o 13 años y vivía con mi abuela, así que también estaba ahí. No tengo mucho recuerdo sobre cómo empezó todo, pero recuerdo que él me tocaba, me besaba y yo no entendía nada. Esto lo hizo por mucho tiempo y cada vez que lo hacia, prometía que no lo iba a hacer más. Me besaba los pechos y me decía que así me los iba a chupar cuando sea grande y me crecieran. Siempre me hacia prometer que no iba a decir nada.

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