Tenía 5 años y no podía salir a jugar porque mi vecino se desnudaba y se subía al techo para masturbarse mientras me miraba. Siempre me llamaba y me buscaba. Yo no entendía bien lo que pasaba, pero me hacía sentir bastante mal.

Un día mi mamá se enteró porque vio toda la secuencia. Lo hablaron con mi papá e hicieron la denuncia en la policía, pero todo quedó en la nada.

Hasta el día de hoy este hombre hace su vida normal. Sé que no fue a la única que se lo hizo, pero nadie dijo nada. Mis papás optaron por no dejarme salir más a jugar afuera para que no vuelva a pasar. Evitábamos cruzarlo porque le tenía miedo.

Un día fui a la casa de mi hermana mayor, junto con mi papá, y lo encontramos ahí. Ella siempre supo lo que había pasado y lo trataba como si nada. Mi papá estaba muy enojado con la situación.

Durante el camino de vuelta a casa permanecí callada, y en cuanto llegué, me encerré en mi habitación y lloré hasta más no poder. Papá se dio cuenta y me abrazó. Ese abrazo me ayudó mucho, pero hasta hoy en día sigue haciéndome mal todo lo que paso. No puedo superarlo. Tengo una hija de 3 años y me da terror que le pase algo similar y que yo no me de cuenta.

 

 

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