Con mi relación anterior mi vida fue un infierno. Al principio era muy dulce, hasta que en una discusión me sacudió en la calle.  Fue por algo tan estúpido como sentirme mal y creer que era mejor no ir a un compromiso que teníamos pactado.

Desde ese momento mi vida fue un tormento que duró 7 años. Me dolía el alma, pero era muy ciega. Sus besos me convencían. De verdad creía que él podía cambiar y que podíamos ser felices juntos. También creía que así eran todas las parejas.

Durante la convivencia de 2 años y medio yo ya era una muerta. Me quería, pero a los 10 minutos no podía tolerar oírme respirar y me pedía que me vaya a otro lado. Muchas mañanas me desperté siendo penetrada porque él tenía ganas y eso significaba que era hora. Me morí en vida, cada día más. Hasta que me separé. Él terminó echándome, yo tenía un dolor insoportable, pero a la misma vez sabía que volvería a respirar.

Ya me separe hace 3 años y deje atrás la muerte. Con el tiempo corté todas las vías de comunicación, bloqueándolo. Me recibí y estoy armando mi vida de a poco. Soy madre soltera y la re lucho para adelante. Y por sobretodo, estoy viva.

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