La pasé tan mal que no tengo noción del tiempo de esa época.

Todo comenzó en 2011. Yo tenía 18 años y era una de las primeras veces que salía a bailar, por ello, estaba más arreglada que de costumbre. Dentro del boliche noté que un chico me miraba, le devolví la mirada hasta que se acercó. Palabras van, palabras vienen, terminamos besándonos e intercambiando celulares.

Con el tiempo comenzamos a tener una relación, pero nada serio. Cuando nos vimos terminamos en un hotel alojamiento, yo no quería ir porque todavía seguía siendo virgen, pero él me obligó.

A las pocas semanas fui a ver System Of a Down y me encontré con un conocido, así que nos sacamos una foto en el lugar. Cuando él las vio, me exigió ver las conversaciones con ese chico, yo se las mostré porque no tenía nada de ocultar. Pero se enfureció cuando vio que este conocido me decía, en tono de chiste: “Sos muy chiquita para tener novio :p”

De la nada comenzó a bloquearme en Facebook cuando se le ocurría. También se le insinuaba a cuál mujer se le cruzaba por el camino, y yo, obviamente, no podía ni salir de mi casa. Lo único que hacía era ir a recitales de bandas de metal en el Teatro de Flores, pero a él nunca le gustaba y me amenazaba con romperme las entradas y matar a golpes a los que estaban en la fila de ingreso.

El día anterior al recital de Roger Waters, me enfermé de faringitis. Él quería verme a toda costa, pero le pedí por favor que me deje descansar y estar bien para el recital. En ese momento su ira lo invadió y me obligó, por medio de sus técnicas manipulativas, a encontrarme con él.

La mayoría de las veces que teníamos relaciones, la pasaba mal. Él aprovechaba ese momento para maltratarme y obligarme a hacer cosas que no me gustaban, muchas veces yo terminaba llorando y él penetrándome a la fuerza. Hubo dos ocasiones en las que fue peor que nunca, en una de ellas me rompió el corpiño y el celular; en la otra, me pegó una cachetada. Llegó a contagiarme una infección, y cuando le dije lo que me pasaba, contestó: “Anda a saber a quién te estas cogiendo”.

Jamás me hacía ningún cumplido, al contrario, yo debía hacérselos a él como también estar agradecida de tenerlo. Con lo que me gusta ir a recitales y pasear al aire libre, nunca hacíamos nada, y esto me hacía sentir mal conmigo misma por no saber encontrar el compañero que tanto anhelaba.

Finalmente, en enero de 2013 y después de que mi tía me diera el reto de mi vida, lo dejé por mensaje de texto. Pero a eso le siguieron 6 meses de acoso, los cuales argumentaba diciendo que había tenido un “ataque de calentura”. Ahora yo me pregunto ¿Si me mataba, diría lo mismo?

Hoy en día estoy haciendo terapia y estudiando lo que me gusta. También practico Taekwon-do. De seguir con él, hacer estas cosas estarían más que prohibidas seguramente. Gracias a aquel arte marcial, aprendí a valorarme muchísimo y gané la confianza en mí misma que había perdido.

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