Hace un tiempo atrás veía la violencia de género como algo muy lejano, claro, lejanos de mí t de mi entorno porque no era algo que me había tocado vivir. O al menos eso creía.

Cuando comencé a escuchar y a interiorizarme sobre el tema, sentí algo familiar. De repente mi memoria me trajo recuerdos y me preguntó: ¿estás segura de que no te pasó? Y sí, me había pasado.

A los 9 años, jugando a la escondida, unos chicos más grandes se incorporaron el juego y cuando nos atrapaban, nos ponían contra la pared para tocarnos los pechos. Todo era “sin querer”, con mucha disimulación.

Cuando cumplí 11, me hice señorita y mi cuerpo entero empezó a cambiar. Ahí comencé a tener miedo al volver del colegio porque los hombres me decían guarangadas (piropos, según ellos).

Ya a los 15, comencé a salir hasta más tarde con amigos. Pero también comencé a correr por las calles para que no me pase nada. Y todo eso era tomado como normal, porque era parte de salir hasta tarde.

A mis 19 años fui mamá soltera. Muchos me juzgaron y me trataron de calentona “porque no me aguanté abrir las piernas”. Si me lo había buscado ¿por qué ellos no iban a tener el derecho a señalarme con el dedo? Ni hablar de cuando quedé embarazada por segunda vez. Al poquito tiempo de enterarme, les conté a mis compañeras de trabajo y me terminaron echando sin causa porque claro, embarazada no les servía.

Y ¿cómo me iba a imaginar yo que estaba sufriendo violencia por parte del papá de mi segunda hija si todo era psicológico? Si me juntaba con alguna amiga o si subía alguna foto mía a Facebook, me trataba de puta. Alguna que otra vez me había tirado de los pelos y me había dejado encerrada. Pero como nunca me había metido una piña, no pensé que era violencia.

Una vez que me empujó, me di la cabeza contra la pared. Pero termino siendo mi culpa porque yo le había gritado. Si me callaba, no pasaba nada. También me di cuenta que me asiló de mi familia porque, según él, era lo mejor para mí.

Todas esas cosas me las aguanté por no saber que eran violencia y porque fui criada en una sociedad totalmente machista. Pero ya no me lo van a hacer creer, ya no voy a permitir que me callen porque tengo una hija y nadie va a hacerle daño.

 

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