La historia me la contó mi madre porque era muy pequeña y no la recuerdo.

Cuando tenía 5 años le conté a mi madre que mi primo de 13 se había hecho una paja con mi mano hasta que “salió lechecita”. Utilicé esas dos palabras exactamente, ya que obviamente con 5 años no sabía lo que era una paja.

Mi madre lo contó a la familia y nadie se inmutó, ni siquiera mi padre. Un par de años después, se supo que mi primo había abusado sexualmente de otro niño de 11 y tampoco se hizo nada. Más tarde, cuando mi primo tenía 17 o 18 años empezó a salir con una niña de 11 años, quien es ahora su actual mujer con la que tiene dos hijos.

Nadie se planteó nunca que mi primo sea un pederasta. Vivo con miedo de que haga lo mismo a sus hijos.

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