Yo era su mejor amiga, pero él siempre me miró con otros ojos. Con el tiempo logró persuadirme y fomentar a que lo mirase con otros ojos, así me empezó a gustar.

Cuando comenzamos a salir todo era hermoso y muy divertido, imagínense una relación con tu mejor amigo. Después de un año y medio juntos, me engañó por primera vez. Lo perdoné porque estaba demasiado enamorada como para ver la realidad, pero, a pesar de eso, comenzaron la desconfianza y los celos entre nosotros.

Todavía siento en mi mejilla ese primer cachetazo, recuerdo bien cómo me pedía disculpas llorando y prometiendo que nunca se iba a repetir. Yo dudaba, pero sentía que estaba siendo injusta porque, al fin y al cabo, un cachetazo no me parecía la gran cosa.

Ese cachetazo fue el que dio inicio a aquel infierno en el que estuve sumergida 7 años. Piñas en el estómago o en la cara, patadas en la cabeza, golpes contra la pared, agarradas de los pelos y hasta intentó ahogarme con la almohada en reiteradas ocasiones. Ya no podía ver a mis amigos y a mi familia. Debía cubrir mis moretones y arreglar la ropa que él me rompía, sola.

Cuando llegaba a casa borracho ya sabía que me iba a pegar. Si íbamos a alguna fiesta también sabía que me acusaría de algo y me pegaría. Todo era justificación para agredirme, yo no tenía voz, no opinaba.

Lo que me llevó a decir basta fue que mi ex pensó que yo mantenía una relación amorosa con mi propio hermano, el cual más que mi hermano es mi amigo. Una navidad sin decir nada, lo golpeó salvajemente. En ese momento me di cuenta de que estaba con una persona que carecía de raciocinio, lo denuncié.

Para mi asombro, en la comisaría, se burlaron de mí y me preguntaron qué había hecho como para que mi pareja reaccionara así. Él acabó enterándose y me amenazó varias veces, decía que no tenía nada que perder y que podría hasta matarme.

Hoy, a dos años y medio de haberlo dejado, puedo decir que me siento en paz y que me di cuenta de muchas cosas ya que conocí a un verdadero caballero que me cuida y me defiende. Tuve mucho miedo, mucha desconfianza, pero hoy tengo todo para volver a ser feliz.

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