No lo sufrí yo. Mi mamá sufrió violencia durante muchos años. Antes que yo naciera ya recibía palizas de mi papá. A mis 15 años hice la denuncia porque me harté de ponerme en medio para recibir yo los insultos y humillaciones que mi mamá sufría. Mi papá tomaba mucho. Se emborrachaba y volcaba todo su enojo en nosotros. Yo escuchaba todo.

Pasaba noches sin dormir para estar atenta a que no la fuera a ahorcar o terminar con ella. Le rezaba a Dios que no encontrara alcohol cuando salía a comprar. Hoy puedo contar y decir que sobrevivimos a todo eso.

Mi papá estuvo internado en un psiquiátrico donde allí dejo de tomar. Mi abuela nunca me va a perdonar haberlo denunciado.

Mientras tanto sentía culpa por lo que mi padre sufrió con el tratamiento psicológico. Mi madre, una luchadora de la vida, aguantando golpes y humillaciones para que a nosotros no nos falte nada.

Ni un plato de comida ni un techo en donde vivir.

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