Nunca compartí mi historia porque no lo vi necesario, simplemente hoy quise hacerlo. Es un tema ya superado pero que en su momento fue una tortura.

Yo terminaba el secundario, él me llevaba casi diez años más. No era lindo, no tenía un trabajo estable, no había terminado la escuela, no tenía proyecto de vida, no era simpático. En fin, no tenía nada que me pueda enamorar. Simplemente empezamos a salir. Basta resumirlo como un noviazgo conflictivo, abusivo, violento y de futuro mediocre.

No cuento seguido esta historia con lujo de detalle porque es muy fácil juzgar y criticar a una persona que quiere ser virgen hasta el matrimonio. Si, esa era yo; y sigo pensando igual. No importa cuántas veces este individuo me haya masturbado a la fuerza, ni cuántas veces me haya presionado para que yo lo toque a él, ni tampoco todos los argumentos del mundo para forzarme a tener sexo iban a doblegar mis convicciones.

Pero la pregunta es: ¿por qué? ¿Qué necesidad tuvo de mentirle a una chica que está despidiéndose lentamente de una adolescencia sana, divertida, y rodeada de amigos? Quizás el morbo que genera la virginidad, para algunos es algo tan codiciable que harían lo que sea con tal de quebrarla. Como por ejemplo mentir. Él a mí me mintió. Asistíamos a la misma Iglesia, presumía pensar como yo, querer lo mismo que yo. Prometió respetarme como lo más preciado, pero en cuanto pudo, revirtió todo eso con abusos. Abusos sexuales, físicos, verbales. Siempre me gritaba, me hostigaba, me acosaba. Según él, yo lo ponía de esa manera por no querer tener sexo hasta casarnos, cuando fue él quien accedió a esa pauta alegando tener las mismas convicciones que yo.

Yo no obligo a nadie, no condiciono a nadie. Simplemente dejé las cosas bien en claro y este individuo las aceptó para después no cumplirlas. Siempre buscaba la forma de desubicarse conmigo, y sí que era insistente, podía sacármelo de encima unas diez veces y él seguía intentándolo. Un día en la calle casi me atropella una moto por esquivar sus manoseos no consentidos.

¿A quién puedo contarle esto sin parecer una frígida (me lo han dicho), una loca o una mala novia? Sólo los que piensan como yo y han pasado lo mismo pueden comprender lo que se siente ser atormentado todo el tiempo de esa manera.

Luego de un par de años de malos tratos, de gritarme en público, de discutir muy feo en privado, lo amenacé con dejar de estar a su lado. Y cumplí. Lloró, pataleó, me insistió, pero ya era demasiado tarde.

Hoy soy una persona libre, que estudia, que trabaja, que viaja, que sabe lo que quiere. Y él sigue igual de fracasado, pero feliz en su miseria.

Mantengo mis convicciones, mi fe está más fuerte que nunca, y espero por ese hombre de verdad que no sólo piense como yo, sino también sepa lo que es respetar a la otra persona. Sé que probablemente vuelva sólo para contar que así fue.

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