Yo tenía 25 años y estaba recién separada. Te conocí cuando quise recomenzar mi vida y no tardaste en ser amable, compañero y todo lo que necesitaba en ese momento.

Como mi situación financiera era muy mala, me convenciste de mudarme a una habitación dentro del departamento de uno de tus amigos. Allí comenzó la barbarie.

Me tenías controlada todo el día y yo casi no me daba cuenta, hasta esa noche que me convidaste marihuana y yo como idiota, accedí porque te importó muy poco que yo dijera que no.

No me cuidabas, no te cuidaste, yo no tenía plata para cuidarme.

Quedé embarazada tres veces y las tres me obligaste a abortar con pastillas, bajo la excusa de que no estabas listo para ser padre.

Yo seguía sin poder encontrar salida, era eso o la calle, porque nadie me ayudaba.

Después te importe menos, empezaste a encerrarme, a torturarme, a no dejarme dormir y a violarme cada vez que mi adicción a la marihuana me hacía querer escapar de todo eso.  Era asqueroso despertar desnuda, y sin saber que me había pasado.

Tuve la suerte de conocer a mi verdadero amor para entender que vivía en el infierno, tuve que irme casi a escondidas, haciéndote una denuncia por amenazas.

Pero aún tengo esos sueños, los cuales me recuerdan aquellos abortos que me hice a la fuerza. Me revuelve la cabeza pensar en esos hijos que no tuve por culpa de tu odio y tu estupidez

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