De chiquita me subí a ese tronco caído por la lluvia primaveral. Siete añitos, sin papá, sin amigos, sola, perdida y sin embargo sonriente ¿Me resbalé? ¿Me empujaron? ¿Fue sin querer? No sé, pero me caí al agua y se abrió mi cabeza. Sobreviví, digamos.

A veces camino al colegio, en el vaivén de las ruedas del colectivo y cuando miro hacia la vereda, veo a esa nena. Siete añitos, sin papá, sin amigos, sola, perdida, con la cabeza abierta y la nariz sangrando. Toda mi materia gris se encuentra ahora desparramada sobre el cemento.

Ay, el colectivo. Me subí al colectivo con vos ¿Cómo estabas? ¿Bien? Yo nerviosa, había conocido a un chico raro, con un chaleco de tachas y bandas de metal que no conozco. Le pregunté si le gustaba Pearl Jam, él me dijo que sí. Ebria y conmovida por la música que pasaban, dejé que me tocara ¿Nirvana? no recuerdo, pero a veces lloro escuchando Heart Shaped Box, no sé si será por esto.

Con asco, con miedo, le dije algo y no me contestó.

Estaba un poco asustada, pero estaba con vos, mi mejor amigo, al que siempre le tuve que decir que no, mejor amigo, verdugo, carnicero, cortándome el cuello o la respiración. Me hice la dormida porque esa noche te hice enojar. Te dejé solo mientras estaba con ese chico, el que me dijo que le gustaba Pearl Jam.

Me tocaste, vos también, aprovechando que estaba dormida, entre comillas, mil comillas, mil momentos en los que quise llorar, descomprimirme, romperme en pedazos, deshilacharme, picarme, que me aspirara Dios.

Mucha gente había en ese bondi de mierda, y yo paralizada, con los ojos cerrados y teniendo el alma por el suelo.

Tomé fuerzas para moverme y vos apartaste la mano “¡Ay, la puta madre!”, pensaste eso ¿no? “Se despertó, la puta madre, se despertó”. Y después te bajaste en tu parada. Yo te sonreí y me dijiste chau, sonriente.

Cuando me bajé había una chica que tenía un tatuaje, la firma de Cobain, y pensé en él,  me asusté de él. De él, de vos, de todos ellos.

Caminé hasta mi casa a las 8 de la mañana, pasando la autopista, sintiendo que no podía ser ¿podía ser?

Tengo siete años o quince, no tengo idea, pero pareciera que es todo lo mismo.  La cabeza abierta y la sangre brotando. Cuando veo a esa nena en la vereda, me veo a mí misma en el espejo.

Dos años pasaron, dos años en silencio, dos años llorando, dos años en los que todos me preguntaron por qué no hablé más con mi mejor amigo “¡Hubieran sido una pareja re linda!”, me dicen siempre. Y yo qué sé, será porque provocó que quisiera terminar con mi vida de todas las maneras posibles. Pregúntale, capaz responde o se hace el pelotudo.

Quince años tenía, borracha, sin papá, sin amigos, sola, perdida. Y ahora que tengo diecisiete ¿qué cambió? Nada, no sé, escucho a Tori Amos y me dice que está bien, que no me sacaron la oportunidad de ser persona.

Después de dos años y pico volví a besar a alguien, y cuando él, hermoso, me dijo: “te siento tensa. No voy a hacer nada que no quieras hacer”, me reí. Le dije que no, que todo estaba bien, y después en casa lloré porque nunca nadie me había preguntado eso.

La nena sigue ahí, sangrando en la calle, y el recuerdo de esa noche cala profundo en mis huesos mientras Tori me canta “y yo la amo ¡te amo!”, le digo porque me entiende, me acuna, me ama, me calma con ese vídeo musical donde camina con decenas de mujeres por entre los hombres que inclinan sus cabezas en respeto. Y dice “conocí a una chica sensual”, con tristeza, preguntándose ¿dónde mierda está esa chica? “pasando la prisión, huelo las rosas”, y con una sonrisa, diciéndome que de ahí se puede salir, que no sos tu dolor. Y yo no sé si será cierto, pero sé que no quiero ser eso. No quiero ser dolor, no quiero estar asustada, cohibida, temerosa, pensando que no puedo con mis diecisiete años, sin papá, sin amigos ¿perdida? ¿sola? No sé, pero viva. Viva, viva, viva, repitiéndomelo todos los días ¡estás viva, nena! Mírate, besando, abrazando, sonriendo, llorando, sí, llorando de a ratos y siempre pensando que todo el mundo lo sabe. Pero viva, nena, viva, sin estar tirada en la acera ni por llorar bajando del colectivo. Viva, viva, en casa, escuchando música, soñando, escribiendo, dibujando.

¡Viva, viva, viva!

(Visited 829 times, 1 visits today)