Tenía 17 cuando lo conocí. Estaba terminando el colegio y era una mina feliz, tenía muchos amigos y un novio que me encantaba.

Una vez estaba en un cumpleaños y conocí a Teo, que era el amigo de una amiga. Comenzamos a hablar y nos volvimos amigos, era muy bueno y me tiraba onda,  pero yo no le hice caso porque estaba de novia. Cuando corté, decidí darle una oportunidad.

Mala idea.

Al poco tiempo de comenzar a salir, se volvió posesivo, no quería que salga y si tardaba más de 10 minutos en contestarle me acusaba de que estaba con otro y venía a buscarme a la salida del colegio para asegurarse. Yo pensaba que era normal, creía que los celos eran una demostración de amor. Si miraba a alguien en la calle me decía que era una puta, y yo, enojada, me iba y lo dejaba solo. Después me llamaba y me pedía perdón. Decía que no se podía imaginar que yo este con alguien más.

Estas cosas se repetían constantemente. Estuve seis meses hasta que un día me cansé y decidí terminar con él. Durante dos semanas me envió mensajes rogándome volver y cuando le decía que no, me insultaba y me decía que era una puta de mierda que nunca va a encontrar a alguien como él. Ojalá nunca lo haga.

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