Muchos dicen que por mi corta edad me falta demasiado por vivir, que realmente no sé nada de la vida. Incluso él.

Todo comenzó un marzo muy helado. Acababa de salir de una relación poco agradable con un chico y me sentía muy mal, así que empecé a navegar por Facebook buscando algo con que distraerme. A mí me gustan los roles, o sea, juegos en el que finges ser un personaje y armas una historia, entonces me metí en un grupo y encontré el perfil de un chico que me llamó enérgicamente la atención.

Empezamos a hablar y a conocernos virtualmente, y cuatro meses después descubrimos que éramos de la misma ciudad. Muy contentos por esto, quedamos en encontrarnos. Era la imagen del chico de mis sueños, era perfecto para mí. En cuanto miré sus ojos caí perdidamente enamorada.

Unos 2 o 3 meses después volvimos a vernos. Cabe aclarar que él es 3 años mayor que yo, en aquel entonces yo tenía 13 y él 16. Ese día se me declaró y en noviembre comenzamos una relación seria. En enero me enteré que estaba con otra chica, pero se excusó diciendo que era un rol y me lo creí, así que seguimos juntos hasta que en febrero comenzó a hacer cosas que a mí ya no me gustaban. Sus juegos y bromas pasaron a ser manoseos. En ese momento creí que estaba bien y no me quejé, pero me sentía mal conmigo misma. Allí fue cuando empezó a insultarme: “eres una idiota” “estúpida”, solía decirme. De tocarme los pechos pasó a tocarme más abajo, donde ni siquiera yo me había tocado antes. Fue bastante incómodo.

Al hacerse propia mi virginal intimidad, se volvió posesivo y celoso. Vigilaba todas mis cuentas y se enojaba si hablaba con algún chico. Tenía que decir que me sentía mal cuando me invitaban a algún lado porque tenía miedo que él me dijera algo. Me sentía puta, estúpida, inútil y fea.

Él me tocaba a la fuerza con bastante frecuencia, a veces llegaba a dolerme pero se encargaba de callar mis gemidos. Cuando llegó septiembre todo empeoró: me enteré que hacía más de 8 meses que salía con otra mujer. Nunca me di cuenta, él no me dejaba ver su celular, no me dejaba ver sus cuentas, nada era recíproco en nuestra relación. Me sentí lo peor y me ahogué en una profunda depresión. A causa de ello, lo perdoné.

Pasó tiempo hasta que descubrió que me gustaba vestirme como hombre. Llegó a ahorcarme y a golpearme por eso. “No quiero a un hombre ni a una estúpida marimacho. Quiero a una mujer”, dijo. Por esto y  muchas cosas más, intenté suicidarme.

Aún no termino con él. Me ha amenazado con matarme y dañar a mi familia si lo dejo, lo peor es que todos creen que es un chico genial.

Tengo miedo, sólo quiero morirme ya que cada día todo empeora más.

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